miércoles, 30 de abril de 2008

Solucionar problemas de comportamiento

A la hora de educar y convivir con un perro pueden presentarse algunos problemas de comportamiento. La mayoría suelen resolverse facilmente con un poco de paciencia y teniendo en cuenta algunos consejos.

Para resolver estos problemas a veces será suficiente la acción del dueño, pero otras veces puede ser necesario ayudarnos con collares como Aboistop o MasterPlus. Estos collares actuan pulverizando un spray hacia el perro, creando un efecto sorpresa suficientemente disuasivo para parar el comportamiento no deseado y a continuación poder premiarle para reforzar el comportamiento adecuado. El collar Aboistop se acciona con el ladrido del perro y el MasterPlus mediane un mando a distancia.

Algunos probemas típicos son:


Sus necesidades

Un cachorro sano, suele ser limpio si su dueño le adiestra con coherencia. Vigile su perro después de que haya comido o cuando se despierta, estará buscando un sitio para hacer sus necesidades. Cuando empiece a formar círculos o a oler el suelo, o cuando se agache, accione el collar MasterPlus. Le sorprenderá. Cójalo inmediatamente y llévele en un sitio adecuado donde podrá hacer sus necesidades; déjele el tiempo de concentrarse otra vez y felicítelo cuando haya hecho sus necesidades en el sitio correcto. Las primeras veces, para recompensarle, puede darle de comer. Con este programa, después de 2 a 4 semanas el cachorro será limpio, sino contacte con su veterinario.

Puede intentar que lo haga en un periódico o impregnar el periódico en la orina y después llevarlo a la calle cuando lo saque a hacer sus necesidades, suele dar buenos resultados.

Es muy importante no castigarlo jamás después de los hechos, no sería eficaz e incluso traumático. Tiene usted que pillarlo "in fraganti".

Los perros tienen un olfato mucho más sensible que el nuestro, de manera que si ha orinado o defecado en algún lugar de la casa y no hemos eliminado completamente el olor volverá a ese lugar. Tendremos que utilizar neutralizadores especiales que son más efectivos que los detergentes normales.

No le regañe, ni le refriegue el hocico, ni mucho menos le pegue. Es mejor por las buenas.


Atención

Todo es nuevo para su cachorro. Cada objeto, cada olor le llama la atención, A veces cuando usted le llama no le contesta de lo ocupado que está. Ni siquiera le oye. En estas circunstancias, MasterPlus permite descentrar al perro de su actividad y que esté de nuevo atento a sus llamadas. En cuanto acaba usted de apretar el botón del MasterPlus, tiene que llamar la atención de su perro: póngase en cuclillas, llámale con alegría, abra los brazos sin olvidar de recompensarle con caricias a su vuelta sino pensará que le ha engañado. Suéltelo un poco tiempo después para que la llamada sea siempre un placer y no una trampa.


Caminar

Educar a su perro a caminar correctamente consiste en un mismo aprendizaje que enseñarle a responder. La única diferencia es que su perro se tiene que concentrar más, por lo tanto, es mejor esperar unos meses antes de empezar este ejercicio. Gracias a MasterPlus el perro se queda atento en vez de distraerse con el mundo exterior. Para una mejor seguridad, es mejor empezar con una correa de piel o de tela sintética de 1 metro de largo, o con una correa extensible bloqueada.

Su perro tiene que aprender lo agradable que es andar a su lado y no lejos de usted. Hay que felicitarlo mediante la voz o la mano cuando se comporta bien y decir un "no" fuerte tirando de un golpe la correa cuando pasa por delante de su rodilla. La correa ha de estar suelta cuando el perro se comporta bien y debe también soltarla justo después de haberla tirado. Cuando el perro ejecuta bien el ejercicio, puede acabar su educación cambiando la correa por el MasterPlus. Se apretará el botón solamente si el perro no obedece a la orden "no" ( el perro no le escucha). Es más cómodo así que con una correa y cuando llegan a un sitio tranquilo, puede dejar el perro correr en libertad.


El ladrido

¿Por qué un perro ladra?

Para un perro, el ladrido es un comportamiento normal, así expresa su estado emocional. Sin embargo, el ladrido no es un lenguaje. El perro tiene otros medios de comunicación más importantes como los olores, las posturas o las mímicas. Por tanto, controlar los ladridos excesivos de su perro no es impedirle comunicarse.

¿Cómo se refuerzan las malas conductas?

Las malas conductas no son siempre causadas por la educación. Pueden haber ciertas circunstancias que refuerzan una conducta. Por ejemplo, si un cachorro ladra al cartero porque le tiene medio y luego ve a éste irse, pensará que ladrar hace huir a la gente. Si esta experiencia se repite diariamente, el cachorro aprenderá que al ladrar, la gente tiene medio y se marchará. Así, ha sido reforzado el ladrido normal hacia un ladrido excesivo sin que el propietario pudiese intervenir.

A veces, es el mismo dueño que refuerza el ladrido sin darse cuanta. Por ejemplo, un cachorro ladra porque su dueño le ha dejado solo en una habitación por primera vez. Al primer ladrido, el dueño acude a la habitación y coge el cachorro en sus brazos cariñosamente para tranquilizarlo. ¿Qué ha entendido el cachorro?

"Cuando ladro, mi dueño aparece con cara de contento, y yo, dejo de estar solo." Este perro acaba de aprender a ladrar para conseguir algo (en este caso, la atención de su dueño). Este comportamiento puede ser una molestia muy grande si el perro ladra cada vez que se encuentra solo.

¿ Prevenir o curar?

Una buena educación es la mejor solución para muchos problemas. Sin embargo, hay que tener en cuenta el entorno del perro.

En primer lugar, nuestras vidas no son siempre adecuadas a la vida de un can. Por ejemplo, un perro que hace poco ejercicio o vive en un lugar pequeño ladrará para liberar la energía que le sobra. Un buen paseo diario es una buena y sencilla solución a muchos problemas.

Luego, para que el castigo sea eficaz, tiene que ser inmediato después de la mala conducta. En todo los casos, no sirve de nada gritar, el perro va a gritar aun más fuerte, y a este juego el perro gana siempre. Además, si nos preocupamos del perro sólo cuando este se comporta mal, tendrá tendencia a comportase mal. En efecto, para un perro, la atención de su dueño es la mejor recompensa que pueda tener. Por tanto, si pasamos de él cuándo actúa mal, lo vivirá como un castigo. Con paciencia y voluntad, a lo largo del tiempo, esta técnica es eficaz, pero con un solo fallo, habrá que volver a empezar desde el principio.

A veces también, se refuerza un comportamiento cuando el dueño no esta. Hay que encontrar entonces una solución que no necesite la presencia del dueño. Es muy difícil de conseguirlo porque existen muchas fuentes ajenas de excitación como la gente que pasa por la calle, los vecinos o los otros perros. Puede ser suficiente cerrar las cortinas o impedir unas zonas al perro, pero no se puede tampoco amurallar el jardín para que Boby no vea la calle.

Muy a menudo, la utilización de un collar de control tal como Aboistop es la mejor solución que se pueda encontrar.

A vece podemos corregir los ladridos excesivos dejándolo con juguetes variados que le tengan entretenido. Si el juega con los juguetes, estará demasiado ocupado para ladrar. Los juguetes que utilicen deben de cumplir ciertas funciones, que no sean tóxicos, que entretengan al perro y que no pierda su interés rápidamente. Estas propiedades las tienen los juguetes Kong, que usted puede llenar con comida de perro o con galletitas.


No huir

Puede ser conveniente quitar a su perro las ganas de cruzar la calle delante de los coches, o de escaparse por debajo de la valla del jardín. Para educar a su perro en este sentido, la solución es accionar el MasterPlus® justo antes de que su perro se escape. Después, suele ser demasiado tarde.

Después de unas semanas de entrenamiento, MasterPlus le permite fijar limites a su perro, por ejemplo a no cruzar la acera o a no entrar en el huerto.


No saltar

Puede ser muy mal visto que un perro salte encima de la gente para saludarla. Para que no sea así, es mejor enseñar pronto al cachorro que existe muchos otros medios de saludar a una persona. Deje entrar a los invitados (que han sido anteriormente avisados). Cuando el perro se ponga a dos patas, accionar el MasterPlus® y darle la orden de sentarse. Cuando el perro se ha sentado, pedir a los invitados que recompensen a su compañero. Si el perro ya tiene la mala costumbre y lo quiere educar de nuevo, hay que hacer lo mismo. Necesitará simplemente más tiempo.


No ser agresivo

Un perro siempre puede ser agresivo (gruñir, morder) ya sea para defender su territorio o en contra de personas o animales (perros, gatos,...). En estos casos, el MasterPlus es una buena solución.

MasterPlus® ha sido probado con éxito bajo un control veterinario para tratar perros que atacaban a otros perros en sitios públicos.

MasterPlus®, con atención medica es eficaz en 90% de los casos en un plazo de 5 semanas, cuando una terapia de comportamiento clásica con la misma atención médica solo es eficaz en un 20% de los casos. En todo caso, es imprescindible consultar un veterinario.


No cavar

Con MasterPlus®, es muy fácil que un cachorro deje de morder los patas de las sillas o de cavar en el jardín. No se olvide dar una alternativa a su perro tal como un hueso o un juguete indestructible para morder, como los juguetes "Kong".


No perseguir

Los comportamientos de los perros que consisten en perseguir los coches, la gente, o los gatos pueden ser peligrosos. Hay que accionar el MasterPlus® junto cuando el animal empieza su carrera. En este caso, la educación del perro necesita que el dueño anticipe lo que hace su perro y también si es posible, la complicidad del conductor del coche o de las personas haciendo jogging. Si provoca expresamente la mala conducta, el perro aprende más deprisa.


No robar

Algunos perros se llevan todo lo que encuentran en su camino, que sea comestible o no. Puede espiar a su perro y sorprenderle con el MasterPlus® cuando aun esta oliendo al objeto.

Un estudio reciente demuestra la eficacia del MasterPlus® para que el perro aprenda a no coger cebos. Después de 5 semanas, con 2 entrenamientos a la semana, el 90% de los perros se comen menos del 15% de los cebos, y el 80% no comen ninguno. El método tradicional que consiste en tirar una cadena de hierro cerca del perro para asustarle tiene éxito en 20% de los casos (con 15% de los cebos comidos) y en 0% de los casos para una conducta perfecta.

Ladridos excesivos. Algunos consejos.

Un dueño responsable es aquel que cuida de su mascota, hace que no sufra y que sea lo mas natural posible, pero al mismo tiempo que no tenga conductas que produzcan problemas para la sociedad y especialmente para sus vecinos. El ladrido excesivo es uno de estos problemas de comportamiento que pueden llegar a molestar a nuestros vecinos y que hace que muchas personas lleguen a odiar a los perros.

Un ladrido normal, que avisa a sus propietarios de irregularidades no solo es normal sino útil e incluso saludable para el perro. Sin embargo, los dueños que permiten que sus perros ladren excesivamente están creando un problema para el público y puede ser denunciado, además de crear un rechazo por sus vecinos. Vamos a ver porque se produce este hecho y que formas tenemos para reducir e incluso eliminar el ladrido excesivo, haciendo al mismo tiempo que el animal no sufra estrés y tenga una mayor y mejor relación con sus dueños.

¿Por qué ladran los perros?

Los perros ladran por muchas razones. Algunas razas de caza, como los bassethounds y terriers, se utilizan para que ladren mientras comienza la caza y otros como los huskies, alaskas y samoyedos aúllan, para estimular y dirigir a la manada. Puede ser difícil de eliminar este comportamiento heredado en este tipo de perros.

Otros perros ladran por miedo o por ser muy territoriales. Si nosotros instalamos a nuestro perro cerca da la valla en aceras muy transitadas o lo sometemos a otros estímulos excitantes, hará que estos ladren mucho. Muchos perros ladran excesivamente por aburrimiento, soledad, y ansiedad. Si nosotros actuamos sobre estas causas permitiendo que jueguen con compañeros, con sus juguetes, colocándolos en zonas poco transitadas y eliminando otros estímulos podemos conseguir que dejen de ladrar.

Lo primero que debemos hacer para corregir un problema de un perro que ladra excesivamente es, como en cualquier problema ya sea síquico o físico, identificar la causa de la conducta del perro. Entre las causas posibles podemos encontrar:

- La soledad:
La causa mas común de los perros que ladran es porque están solos... Los perros son animales de grupo, tienen un comportamiento social y deben tener compañeros para sentirse seguros. En nuestra sociedad, su familia humana es como un grupo de perros. El perro al que se le mantiene exclusivamente fuera de nuestra vivienda, se le separa de su familia y se siente con ansiedad y aislado. Ladra para expresar su soledad. La mejor solución para esta situación es permitir que el perro viva adentro. Si esto no es posible debido a alergias u otros obstáculos graves, un segundo perro puede proporcionar la idea de pertenencia al grupo del perro que ladra. Sea prudente al seleccionar el segundo perro y escoja una raza tranquila con poca o nula predisposición al ladrido excesivo. En todo caso, debemos de pasar algún tiempo con ellos para que se sientan integrados en un grupo y tengan un comportamiento social normal.

- Territorialidad/miedo:
Otros perros ladran porque estímulos exteriores los agita. Ser ubicado una acera ocupada, debajo de una escalera, en un campo de juegos, o en áreas de alta actividad humana causara que perros ladren para proteger su territorio o por miedo a extraños. Trate de encontrar una ubicación en su propiedad donde el perro esté Io menos expuesto a estos estímulos. Proporciónele un Transportín o una caseta para que el perro se retire a descansar si él Io desea. Nunca deje a su perro en una zona donde puede ser molestado por niños o personas que pasan continuamente. Estas situaciones hacen que los perros tengan miedo o sean excesivamente territoriales y pueden causar ataques que provoquen agresiones o molestias a las personas que pasen cerca de ellos.

- Falta de Socialización:
Perros bien socializados es menos probable que ladren excesivamente. Han sido expuestos a una variedad de situaciones, a la gente, a otros animales, a ruidos, a coches, etc. y están adaptados a comportarse equilibradamente y por tanto es menos probable que ladren por miedo o por protección. Los perros bien socializados viven dentrote casa donde forman parte de la familia y aprenden, diariamente, lo que es un comportamiento aceptable. Ellos se sienten confortables alrededor de gente nueva y situaciones nuevas. Todos los perros deben ser expuestos positivamente a situaciones nuevas y recompensados por su buen comportamiento (refuerzo positivo).


Proporcione Distracciones

Si su perro ladra mucho cuando se queda solo, puede ser debido a un problema de aburrimiento o un problema de ansiedad por separación en ambos casos la terapia mas adecuada es llamar su atención, para que se distraiga y esto podemos conseguirlo dejándolo con juguetes variados que le tengan entretenido. Si el juega con los juguetes, estará demasiado ocupado para ladrar. Los juguetes que utilicen deben de cumplir ciertas funciones, que no sean tóxicos, que entretengan al perro y que no pierda su interés rápidamente. Estas propiedades las tienen los juguetes Kong (disponibles en esta tienda) que usted puede llenar con comida de perro o con galletitas. Congelando los Kong hacemos que las galletitas y el pienso duren más tiempo y tendrá entretenido a su perro durante horas.

Debemos cambiar estos juguetes para que el perro no se aburra de tener siempre los mismos, además debemos dárselos como un premio cuando nos vamos, así de esta manera estará más entretenido y no nos destrozará la casa, ni ladrará, ni se aburrirá.


Adiestramiento

Eduque a su perro para evitar que ladre excesivamente.

  • Nunca acaricie ni tranquilice a su perro si ladra por miedo. Esto reforzará su comportamiento de ladrar, que es el que usted trata de evitar. Reprima el ladrar excesivo. Cualquier reacción positiva que él obtenga de usted reforzará su conducta y hará más difícil su control.
  • Si su perro ladra pidiendo algún juguete, una galleta, sacarle de paseo, etc. No ceda a sus demandas y recompense la conducta indeseable. Espere hasta que él se haya callado para darle su recompensa.
  • Enseñe a su perro la palabra "Silencio" o "NO" para que sepa que es una orden y que sepa que tiene que hacer. Para enseñar "Silencio" o "NO" a su perro usted necesitará producirle un estimulo negativo, que puede obtenerlo con un rociador lleno de agua con zumo de limón. Cuándo su perro ladre y no deba ladrar, rociele la boca y diga, "Silencio" con un tono de voz fuerte. Él sabor será una respuesta negativa a ladrar y él aprenderá a dejar de ladrar para evitarlo. Este método se debe usar a los 2-3 segundos de ladrar, o no tendrán efecto
  • Acaricie y recompense a su perro cuado él este callado. Los perros quieren complacer, y aprenderá que complace cuando está callado. Cuándo su perro es expuesto a un estimulo donde en cualquier otro momento habría ladrado, pero decidió no hacerlo como usted le enseño, recompénselo con caricias, galletitas, snacks y prestándole mas atención.
  • Nunca golpee, maltrate o mantenga la boca de su perro cerrada. Esto sólo enseñara a su perro a tenerle miedo y puede causar mas problemas como que ladré mas por miedo o que le produzca una agresión. La manera apropiada de reducir que su perro ladre es enseñarle a identificar la causa y enseñarle que no es una conducta aceptable. Recuerde que es su responsabilidad como su dueño enseñarle un comportamiento aceptable y reprimir las conductas indeseables...

Cuando estas sencillas pautas de adiestramiento fallan puede recurrir a un collar antiladrido. Estos pueden ser de spray con citronela u otros compuestos desagradables para el perro, o electrónico. Estos collares deben de utilizarse convenientemente y deben usarse son control del dueño, siempre precedidos de un pitido que sirva como reflejo condicionado, seguido de un estimulo negativo y a continuación, cuando cambie su comportamiento, un estimulo positivo inmediato (refuerzo positivo).

El collar de citronela es un collar que contiene un depósito de solución de citronela que rocía debajo de la cara del perro cada vez que él ladra. El olor es agradable a los humanos, no les agrada a los perros pero tampoco les perjudica. Un collar de citronela se considera poco agresivo y conseguimos resultados positivos en un 88% de los casos. Algunos perros reconocen cuando el depósito de citronela esta vacío y vuelven a ladrar al no tener estimulo negativo.

Tu perro y el nuevo bebé

Si hasta ahora la responsabilidad del cuidado del perro ha sido tuya, es bueno empezar a compartir esta responsabilidad de a poco con tu pareja, sobre todo si es que serás tú el o la que dedicarás más tiempo al cuidado del bebé. Al hacerlo permitirás que el perro se vuelva más independiente y en cuanto llegue el niño no se sienta tan excluido.

Para posibilitar una adaptación gradual, se puede acercar la ropita del bebé haciendo que el animal la huela para que no le resulten tan extraños estos olores. Cuando lleves al bebé a tu casa, ten en cuenta que la primera impresión mascota-bebé es muy importante.

La forma en que la mascota y el bebé se descubran desencadenará el tipo de relación que se genere entre ellos. Por lo tanto, cuando llegues a tu casa, acerca al bebe lentamente al perro y permite que lo olfatee mientras lo sostienes.

Esto te permitirá estudiar y anticipar las reacciones del animal. Acaricia y calma a tu mascota y cuando quiera lamerlo, evita gritar un: ¡No! con desesperación, es mejor un tono firme, pero delicado. No asustes al animal, ni hagas que éste se sienta un intruso en tu casa.

Es una buena práctica compartir algunas rutinas con el perro, por ejemplo que pueda estar presente cuando paseas, bañas o cambias al bebé.

Al principio, no dejes a tu mascota sola con el niño. Por más educado y cariñoso que sea tu perro, en su afán de curiosear, puede voltear, sin querer, la cunita por tratar de acariciarlo con su pata, o arañarlo involuntariamente.

Ten especial cuidado cuando el niño empieza a gatear o moverse. En esta etapa la criatura se mueve de modo imprevisible y puede perder el equilibrio cayendo sobre el animal, quien podrá asustarse y reaccionar instintivamente.

A medida que el niño crezca y comience a hablar, hay que enseñarle que el perro es un ser vivo que debe ser respetado. Por lo tanto, si le tiran de las orejas o la cola, intentará defenderse alejándose o gruñendo.

Enseñarles a convivir y respetarse en los momentos de sueño, comida, o si el animal está cansado de jugar, es fundamental para lograr una buena relación entre tu hijo/a y tu mascota.

Ansiedad por separación

El perro es un animal social que, históricamente, ha pertenecido a grupos cohesionados. Su correcto desarrollo está íntimamente unido a la jauría. Su adaptación como mascota, lleva implícita un nuevo orden social que al principio no será comprendido por el can. Es nuestro deber acostumbrar a nuestro fiel amigo a nuestro ritmo de vida para evitar que caiga en una depresión.

Llega la hora volver a casa después de una dura jornada laboral. Seguro que estás deseando abrazar a tu nuevo cachorro y jugar con él. Cuál es tu sorpresa cuando llegas a tu vivienda y el pequeño can ha destrozado el sillón o ha roto algún objeto de valor. Encontrar la vivienda con un aspecto similar al de una batalla campal es frecuente en hogares donde un perro tiene que pasar muchas horas en soledad.

El dueño se queja del estado lamentable en el que encuentra el mobiliario puesto que el can se ha dedicado a roerlo. Además, el suelo puede aparecer cubierto de orines y de excrementos. A estos problemas hay que añadirle otros ajenos, como por ejemplo, que los vecinos no aprueben el hecho de que un perro se pase todo el día ladrando y aullando. Lo que el amo ignora es que su perro puede estar siendo víctima del estrés conocido como ansiedad por separación.

Te echa de menos

La soledad es uno de los traumas más difíciles de superar por parte del recién llegado al hogar. Nuestras obligaciones diarias nos alejan del domicilio y, en nuestra ausencia, el perro provocará destrozos de diversa consideración, además de llorar, ladrar y hacer sus necesidades en cualquier rincón de la vivienda. En casos extremos, se producen vómitos, autolesiones, diarreas, anorexia, etc. El miedo que siente el can puede devenir en un serio problema de conducta.

El perro codifica a su amo como la figura de apego, estableciendo un lazo emocional hacia nuestra persona sin el que se sentirá perdido y desorientado. Las reacciones de su pánico comienzan cuando el dueño se va; y es que el perro necesita su la cercanía física. Tenemos que reforzar su independencia haciendo que ejercer su nuevo rol sin padecer angustia. Es importante saber que no es problema de educación, sino de dependencia.

La ansiedad por separación se presenta en los perros tímidos y poco socializados pero también puede darse en adultos que provienen de albergues, aunque el porcentaje de perros con miedo a la soledad es más alto en cachorros de apenas dos meses. El can puede ser reincidente a lo lardo de su vida o en momentos concretos de cambio de rutina.

Enséñale a ser independiente

Si los síntomas nos llevan a sospechar que nuestro animal de compañía puede estar sufriendo este tipo de ansiedad, debemos consultar con nuestro veterinario para que nos recomiende el tratamiento adecuado puesto que el perro podría necesidad algún tipo de medicación antidepresiva. No obstante, si detectamos el problema a tiempo antes de que se agrave la situación, podemos poner en práctica varios trucos.

Con objeto de acostumbrar a nuestro amigo a las horas que pasará sin tenernos a su lado, podemos probar a dejarle solo un minuto y volver; después cinco minutos y regresar, y así sucesivamente pero aumentando el tiempo que estamos fuera. Uno de los errores más frecuentes es reprender al can cuando llegamos a casa. El perro no entiende el castigo a no ser que sea inmediato por lo que debemos ignorarle cuando se haya portado mal en nuestra ausencia.

El instinto de destrucción no es una estrategia de venganza, es una causa psicológica. Enfadándonos con nuestro perro sólo conseguimos que se ponga peor. Lo que sí es aceptable es premiarle si todo está correcto con alguna golosina pero dársela antes de irnos pone al perro en alerta. Tenemos que marcharnos de casa de forma natural para que el perro lo interprete como una rutina. Le mantendremos ocupado con juguetes y le sacaremos más a la calle para que tome confianza.

Qué hacer para que no se escape nuestra mascota

Una de las grandes preocupaciones de los dueños es que su perro se escape. Ante este temor, muchos terminan por no soltar a su mascota por miedo a perderla.

En este artículo damos algunos consejos prácticos para combatir este temor.

El nombre

El problema principal proviene del hecho de que muchos amos creen que su perro se identifica con su nombre, lo que debería llevarle a regresar tan pronto como se lo llame. En realidad, el único ser que tiene conciencia de sí mismo y se reconoce como tal es el hombre.

En el caso del perro, el nombre no es más que una interacción positiva con su entorno. Esta es una de las razones por las que se recomienda elegir un nombre corto y fácilmente pronunciable. Una premisa fundamental es no utilizar su nombre para reprenderlo, pues el perro debe asociar su mote con algo placentero, para que acuda con alegría y confianza cuando se lo llame.


Integración familiar

Al analizar el contexto de los perros fugados de su familia, se comprueba que se trata de perros que sus amos no han integrado a la vida familiar. Perros confinados en un jardín o que se les deja en la perrera durante toda el día.

El establecer una interacción positiva con el perro debe iniciarse desde cachorro. Se recomienda, por ejemplo, nombrarlo cuando se le va a dar de comer, al invitarlo a jugar, antes de salir de paseo, al acariciarlo y reitero, nunca decir su nombre en situaciones negativas, de reto u ofuscación.

El tono de las palabras

Cuando se llama al perro es importante que el tono transmita satisfacción, debemos recordar siempre: para el perro lo que decimos tiene menos importancia que el tono en que lo expresamos.

A menudo el desconocimiento lleva al amo a transmitir informaciones incoherentes o en la única forma en que no debía. El desgañitarse llamando a su perro, y sobre todo al que acostumbra a escapar, obtiene el efecto contrario: el huidizo se aleja cada vez más, y no habrá nombre ni apodo que sirva.

Los mensajes corporales

Si el perro tarda en volver, en acudir al llamado, el amo se impacienta, se crispa y su rostro señala ya el castigo que espera al animal cuando regrese. Ahí está una de las razones para mantener la distancia, alejarse o esconderse. Lo correcto consiste en convertirse en algo más atrayente que el entorno. Para conseguir que un perro vuelva sin problemas se debe iniciar las prácticas en condiciones favorables.

Transferir la preocupación

Las primeras veces que se suelta al perro (conviene hacerlo de cachorro) es importante no quedarse quieto en un lugar. Mientras el perro huele y corretea se debe buscar un árbol u otro sitio para esconderse. Se puede llamar al perro una vez y esperar que éste nos busque y acariciarlo efusivamente cuando nos encuentre. De esta manera se crea un mecanismo por el cual el perro debe estar pendiente del amo. El perro por más que se aleje, cada tanto regresará para verificar la presencia de su dueño, pues éste puede desaparecer.

La postura de llamada

Soltar al perro en condiciones que permitan estar plenamente tranquilo, un centro de un bosque o parque para eliminar la preocupación de la carretera es ideal. Al cabo de unos minutos, adoptar la postura de invitación al juego (agachado) y llamar al perro.

La espera y el reenvío

Estimular tranquilamente y sonriendo hasta que llegue, y entonces acariciarlo entusiastamente, reenviándolo luego a jugar. Un error frecuente es asociar llamada con el hecho de volver a poner la correa la traílla al perro. Eso le hace interpretar que, al acudir, termina el paseo.

La recompensa

Cualquiera que sea el tiempo que tarde su perro en regresar, recompénselo. Un castigo inflingido por un retorno perezoso creará la asociación: regreso y situación desagradable.

Ante la desobediencia

Si su perro está entretenido jugando con otro perro, no se desgañite llamándolo, destruirá la asociación aprendida entre señal de llamada y regreso. Trate que su perro lo visualice y cambie notoriamente de dirección caminando con paso firme, en sentido contrario, y no deje de acariciar a su perro cuando acuda, aunque demore mucho en hacerlo.

9 razones para abolir la "fiesta nacional"



Fernando Álvarez, etólogo y profesor de investigación (CSIC, Estación Biológica de Doñana), da nueve razones y sus respectivas argumentaciones acerca de porque abolir la “Fiesta nacional”:

1. El toro sí sufre durante las corridas: Podemos compararlo con el dolor de otros seres vivos determinando si rechazan ciertas situaciones, menoscaban su salud o producen estrés. Pero el Toro no puede expresar su rechazo al no poder huir.

2. El toro no disfruta de una especial buena vida ni de una muerte digna: en la muerte digna de un animal no entra en este concepto el morir acuchillado en un espectáculo, sino ser bien tratado hasta el último momento, evitándose el sufrimiento.

3. La supresión de la lidia no implica la extinción del toro bravo ni de su hábitat: ambos son conservados con fines económicos.

4. El sufrimiento de los humanos y otros seres no justifica la tortura del toro en la plaza: el dolor de algunos no pueden justificar el sufrimiento de otros, lo más conveniente sería terminar con el dolor de ambos.

5. La existencia de otros espectáculos agresivos no disculpa la agresión en la lidia: no podemos tomar ejemplos como la violencia televisiva en la que podemos ver a dos personas golpeándose en el ring, pero deberíamos ocuparnos de las cosas de las que si somos responsables, una de ellas el sufrimiento de los animales.

6. El aspecto artístico y tradicional de la lidia no justifica su componente sádico:muchos dejan de considerar que es un aspecto artístico cuando escuchan y ven los mugidos y jadeos y los chorros de sangre del Toro.

7. La lidia no es una seña adecuada de identidad de España: muchos ciudadanos españoles no se identifican con la lidia y no piensan que la misma los represente.

8. El beneficio económico de la lidia está manchado de sangre: justificar el sufrimiento de los animales con el beneficio económico es totalmente inmoral.

9. La oposición a la lidia ha sido una constante en la historia de España: hace mucho tiempo que se quiere prohibir la lidia, Isabel la Católica, Lope de Vega, Tirso de Molina y Quevedo, algunos ilustres que consideraban que la fiesta era bärbara, sangrienta y cruel.


Firma aquí si estas en contra de la "fiesta nacional".



Separar a un cachorro de su madre


En el mundo de los perros, hay un tiempo justo para provocar el” destete”, lo que nos aliviará del cargo de conciencia que implica separar a la madre de su hijo, aunque sea para llevarlo a un hogar donde nada va a faltarle.

El momento indicado para hacerlo es entre los 40 a 50 días después del nacimiento del cachorro.

Se ha demostrado que durante ese período la madre le enseña por medio del juego a cazar, a defenderse y a ubicarse en la vida y frente al hombre con el cual deberá relacionarse.

Todas estas enseñanzas son la base de su futura existencia, de faltarle afectarían notoriamente el comportamiento de la mascota.

Cachorros temerosos, que nunca dejan de tener el reflejo de amamantamiento y resultan indomables, suelen ser el resultado de los casos de destete prematuro.

Al nuevo dueño le tocará la otra parte del plan educativo, que consiste en brindarle toda la seguridad que representa la madre en el nuevo hogar y de presentarle a los integrantes de la familia que formarán su nueva “manada” de convivencia.

¿Perros y gatos conviviendo?



"Llevarse como el perro y el gato", dice el proverbio… pero no debería significar necesariamente llevarse mal. En determinadas circunstancias la relación es excelente, y, en cualquier caso, se pueden prevenir y controlar los problemas de convivencia.

Los perros y los gatos son predadores por naturaleza, y su instinto les incita a perseguir a otras especies animales. Es frecuente que los gatos se lancen tras los ratones, pájaros, moscas, etc, y que los perros hagan lo mismo con los gatos. Su impronta genética les dice que es una potencial presa que deben perseguir y la primera prioridad de cualquier especie animal es la obtención de alimentos para su subsistencia. En los carnívoros, y especialmente en los felinos que son carnívoros obligados o exclusivos, esta supervivencia está basada en la caza (predación) de presas vivas. .

En los gatos la pasión por la caza es más difícil de erradicar que en los perros pero se puede controlar por medio de juegos, entretenimientos y teniendo cuidado en no facilitar las situaciones que despiertan este instinto. Existen países como Suiza o Australia donde hay una especie de toque de queda para los felinos en los horarios habituales de caza (atardecer, noche, madrugada); se les prohibe por ley que sus propietarios les permitan la salida al exterior.

Para lograr una buena convivencia entre especies tenemos que ser conscientes de las diferencias y respetarlas: los perros pueden ser fáciles de educar, los gatos un poquito menos. Los felinos son más independientes del amo y suelen entretenerse sin causar mayores problemas. Son más higiénicos, no necesitan salir a la calle a hacer sus necesidades. No son glotones como los perros, prefieren picotear…

Estos dos predadores pueden mirarse con desconfianza, justamente por que son diferentes. La incomprensión recíproca puede ser el motor de sus relaciones, pero la domesticación ha cambiado estos dominios y es una gran verdad que la convivencia puede hacer al cariño. A su vez la proximidad del hombre provocó una menor densidad de predadores lo que posiblemente aumentó las posibilidades de éxito en la procreación y en la supervivencia de los individuos. Esta es la causa más probable para la explicación de por qué los depredadores domésticos correctamente sociabilizados con los seres humanos u otras mascotas no sólo no huyen de los mismos sino que además pueden buscar su compañía.

Si los acostumbramos desde cachorros a su mutua presencia, es decir, los socializamos correctamente y los educamos para convivir, la adaptación será mucho más fácil. Terminarán asumiendo que no es necesario cazar para sobrevivir, que afortunadamente ese tema lo tienen resuelto, y que su relación con otras especies puede ser diferente. Desde cachorros aprenden de sus padres y congéneres, y por supuesto del ambiente que los rodea lo que condicionará su comportamiento de adulto. Nosotros los humanos, formamos parte de dicho ambiente. Pero está claro que debemos enseñarles a vivir en este nuevo escenario, porque la impronta genética trasmite muchas cosas.

Cuando un perro ve a un gato desconocido inmediatamente lo acosa. El felino medita qué es lo que le conviene, si hacerle frente o darse a la fuga. El perro dilata sus pupilas, pone sus orejas tiesas, y permanece expectante ante las reacciones. Si se inicia la pelea el gato se endereza y emite un particular sonido. Esta actitud provoca el ataque de un perro que no sea tímido. Un gato audaz se lanza al rostro del enemigo, pudiendo provocarle graves lesiones en los ojos. Los zarpazos y los mordiscos de los gatos pueden producir profundas heridas que se infectan con relativa facilidad. Un gato sano es más rápido que cualquier perro.

Pero si comparten el mismo territorio y les facilitamos las cosas con contactos tempranos terminarán haciéndose amigos. Lo mismo ocurrirá si la mascota no es un gato, sino un conejo, un roedor o un pájaro; si nuestro perro es joven la adaptación también será mucho más fácil. Si es un perro de raza con temperamento tranquilo, que no ha sido seleccionado para cazar, la convivencia se dará de forma mucho más natural.

¿Qué debemos hacer si queremos tener perros y gatos conviviendo juntos en casa?

Como decíamos anteriormente, un animal joven se adapta mucho más fácilmente a la convivencia con otras especies que los adultos y los que peor lo llevarán son los ancianos, acostumbrados a ser los reyes de la casa durante años… Los cachorros son más juguetones que cazadores, no tardarán en establecer sus propias jerarquías, sus propias interacciones, sus propios roles. Aunque es importante que siempre dispongan de sus específicos lugares para comer y para dormir para que puedan refugiarse en momentos de agobio.

La presentación es un momento muy importante en la futura relación que se va a establecer entre ellos, es mejor que nuestro perro en ese momento esté cansado por haber realizado ejercicio, recién alimentado y tranquilo. Si cuando le presentamos a la nueva mascota da muestras de tranquilidad hay que felicítalo, demostrarle que te enorgullece su reacción pacífica. Cuando más edad tenga el perro más paciencia hay que tener, pero la fórmula es la misma.

Y por supuesto, nunca estimular su instinto de caza y persecución, sino más bien reprimir cualquier intento de caza y captura a todo lo que se mueve, más aún si la forma de moverse es errática o vacilante como ocurre con los niños.

Consejos a la hora de adoptar un perro

En los centros de protección animal hay perros de todo tipo, desde cachorros hasta perros ancianos y enfermos. Cada uno de ellos lleva su propia historia, pero cada uno de ellos está igual de necesitado de atención y cariño.

Algunos perros están abandonados porque sus dueños se cansaron de ellos, se divorciaron, se fueron a vivir a otro lugar, enfermaron o murieron. Otros fueron maltratados, desatendidos o encadenados durante largos periodos de tiempo. Pero la gran mayoría de los abandonos tienen un denominador común: sus propietarios anteriores no habían pensado seriamente sobre la responsabilidad que conlleva tener un perro.

La mayoría de los perros que se encuentran en los albergues de animales pueden ser reeducados con éxito. Sobre todo, si el nuevo propietario tiene experiencia o está dispuesto a dedicar a su nueva mascota el tiempo o la paciencia que requiere. Siempre se debe comunicar al personal del centro qué clase de perro se desea tener y el tipo de vida que se lleva.

¿Cachorro o adulto? ¿Has tenido perro anteriormente? ¿Vives en apartamento o en casa unifamiliar? ¿Hay niños o ancianos en la familia? ¿Vas a convivir con algún otro animal? ¿De cuánto tiempo dispones para educar al animal, llevarlo a pasear o cepillarlo? Lo ideal sería visitar al perro elegido en el centro de adopción y llevarlo a dar un pequeño paseo para acostumbrarnos a él y para que él se acostumbre a nosotros.

Si todo el mundo pensara en estas cosas antes de adoptar, habría más adopciones felices y menos perros desgraciados en el mundo.

Actitudes correctas al adoptar un perro:

• Decidir de antemano, pensándolo muy bien, si se desea un cachorro, un perro adolescente, un adulto o un perro anciano. Infórmate bien sobre los pros y contras de adoptar un perro en cada uno de estas edades. La mayoría de la gente es reacia de adoptar perros adultos, cuando en realidad el período de adaptación de éstos suele ser menor que en el caso de los cachorros.

• ¿Estás siempre ocupado? Entonces mejor no elegir un perro que necesita cepillado a diario.

• ¿Eres deportista y te gusta pasear a diario? Entonces elige un perro que necesite hacer mucho ejercicio.

• ¿Tienes niños pequeños? Entonces te conviene un perro acostumbrado a tratar con niños.

• ¿Tienes otros animales? Valora las posibilidades de convivencia entre ellos antes de adoptar un nuevo animal. Si es posible, intenta que se conozcan antes para evaluar sus reacciones.

• Tómate su tiempo. Una elección precipitada te perjudicará a ti y al perro. Todos los centros de adopción de animales serios estaremos encantados de asesorarte y de contestar a todas las preguntas que tengas antes de que tomes la decisión final.

• Averigua todo lo que puedas sobre la vida pasada del animal y de su carácter. Llévalo a dar un breve paseo y observa cómo se comporta.

• Una vez adoptado, lo primero que se debe hacer es llevar al perro al veterinario que vaya a tratarle habitualmente.

Actitudes incorrectas al adoptar un perro:

• No debes elegir un perro de un albergue o de una perrera solamente porque sea más barato. Un perro de un albergue o de una perrera necesitará las mismas atenciones y conllevará los mismos gastos que un perro comprado.

• No te precipites. Piensa que tu compromiso tiene que durar toda la vida del animal.

• No elijas al animal solo por su aspecto. Su forma de comportarse es mucho más importante que su belleza exterior.

• No agobies a tu nuevo perro con mimos y carantoñas, por muy adorable que sea. Ten en cuenta que puede sentirse acosado si lo haces. Dale tiempo y espacio para que se vaya acostumbrando a su nuevo hogar.

Son muchas cosas las que hay que tener en cuenta antes de adoptar un perro. Pero si reflexionas bien, conseguirás el perro más afín a tus necesidades y el amigo más fiel que puedas imaginar.

¿Por qué mi perro come caca? La coprofagia

Esta actitud aparentemente escandalosa y muy sucia es una práctica frecuente en cachorros de muchas especies animales, y también en los bebes humanos. Las perras además suelen comer las heces de sus cachorros recién nacidos no sólo como una práctica higiénica para conservar al nido lo más limpio posible, sino también como parte del estímulo necesario para desencadenar los reflejos de micción y defecación en los recién nacidos mediante este masaje. La coprofagia en los cachorros caninos más crecidos puede responder a un problema con la absorción de nutrientes que debería ser investigada por un veterinario. Una dieta inadecuada en fibras y proteínas, la mala digestibilidad del alimento, las deficiencias enzimáticas, carencias vitamínicas, deficiencias pancreáticas, las infestaciones parasitarias u otros problemas del aparato digestivo como gastritis, pueden intervenir en estos procesos.

También los trastornos del comportamiento pueden ser originados por estados de ansiedad provocados por conflictos ambientales o por estrés, por aburrimiento, como forma de llamar la atención de su propietario, incluso como una estrategia para evitar castigos muy severos en caso de eliminación fuera de sitio. Los problemas de distribución errónea del espacio para dormir, comer, orinar y defecar o que estén demasiado juntos, podrían considerarse también dentro los factores que favorecen la coprofagia. En situaciones de ansiedad de separación y en perros que pasan mucho tiempo solos en casa, pueden aparecer asimismo estos problemas. En todos estos casos los juegos, el pasar más tiempo con nuestro animal de compañía, los paseos, el ejercicio, no levantar las heces en su presencia, una firme pero paciente educación, etc., pueden contribuir en la solución de este trastorno.

Hay expertos que mencionan causas hereditarias. Cuando se manifiestan desde cachorros, se puede también considerar como parte de un proceso normal de búsqueda de nutrientes, que forma parte de la evolución de un proceso de adaptación a la domesticación.

Existen distintas opiniones de veterinarios con relación a este tema como demuestran las siguientes referencias recopiladas en Internet por el Dr. Mauro Lantzman. Para James Serpell del Departamento de Estudios Clínicos de la School of Veterinary Medicine de la Universidad de Pennsylvania es importante recordar que la habilidad de sobrevivencia tiene relación con el hecho de revolver la basura en búsqueda de alimento, esto es una conducta relevante en la adaptación del perro doméstico. Algunas razas son más propensas que otras para comer sus propias heces u otros items poco palatables, y además según este autor suelen ser experiencias precoces durante el crecimiento del perro que no han sido reprimidas en su momento. Por ejemplo parece ser que este problema comportamental es más frecuente en aquellos perros a los que se les permitió vagabundear sin restricciones. En general las heces tienen pequeñas cantidades de grasas o proteínas no digeridas, es decir que esconden algún valor nutritivo. Finalmente este autor considera normal que las perras coman las heces de sus cachorros e incluso es posible que este comportamiento se torne habitual para algunas perras.

De acuerdo con la experiencia de Erik Wilsson del Swedish Dog Training Center este problema está más relacionado con perros que han sido alimentados por dietas hipercalóricas. Según este veterinario "no hay que reaccionar violentamente cuando notamos que el perro come sus heces, ya que realizará este hábito cuando nadie lo vea". Una solución puede ser usar un collar eléctrico. Siempre que el perro tenga intenciones de comer heces recibirá un choque y acabará por evitarlas. "En estos casos conviene que el propietario no esté presente, para que el perro no asocie la presencia del dueño con el choque"

Para Randy Fulk de North Carolina Zoological Park, no existe una causa definida. Piensa que este comportamiento puede estar asociado al hecho que los perros están evolutivamente adaptados a comer residuos en busca de nutrientes ya sea por causa de una deficiencia en su dieta, porque lo imitan de otros perros o simplemente porque les gusta el sabor. Puede responder a causas aisladas o asociadas. Randy Fulk dictamina que "es realmente necesario conocer las causas de este comportamiento para modificarlo"

Para Cheryl M E McCrindle, profesora asociada del Departamento de Producción Animal de la facultad de veterinaria de Sud Africa, las causas pueden estar divididas en razones metabólicas o enfermedades (parasitarias, pancreatitis), causas psicológicas (perros con movilidad restringida o necesitados de atención) y causas hereditarias (hay que tomar en cuenta que las heces equinas, de rumiantes, e incluso humanas pueden formar parte de la dieta de los caninos salvajes).

Los tratamientos dependen de las causas, que como hemos visto pueden ser de diversa naturaleza. Es muy importante el asesoramiento veterinario, que mediante la exploración clínica y con el apoyo de estudios complementarios de laboratorio así como con un interrogatorio extenso podrá profundizar en el origen de este síntoma para que los tratamientos resulten más exitosos. Hay que tomar en cuenta que la ingestión de materias fecales puede ser una fuente de infección de agentes patógenos como virus, bacterias o parásitos.

Existen soluciones homeopáticas que han demostrado ser eficaces para resolver algunas de las causas de este tipo de problemas, algunos veterinarios homeópatas utilizan medicamentos elaborados a partir de enzimas pancreáticas diluidas y dinamizadas de forma de estimular la secreción pancreática del animal de que padece coprofagia inducida por una deficiencia en este órgano. No se trata de un reemplazo de enzimas, sino de una estimulación. Hay resultados muy alentadores con altos porcentajes de mejoría en estos tratamientos.

Consultorio de etología

Si queréis contactar con una etóloga que os asesore sobre los problemas de vuestros perros, aquí teneis dos direcciones de correo que seguro os serán de utilidad.

  • Penélope Hoyos (México)

guiacanina@gmail.com

  • Rosi Gutierrez Uriagereka

enaik@euskalnet.net

Solo en casa

Cuando un cachorro llega a casa todo es alegría y felicidad. Sin embargo, tu nueva mascota necesitará muchas atenciones, compañía, educación y juego, pero también que le enseñen a entretenerse solo y a disfrutar del tiempo cuando se quede sin compañía en casa. Si no, una casa vacía puede resultar un lugar muy solitario para tu nueva mascota.

Si le das demasiada libertad y le vigilas poco durante sus primeras semanas en casa, es de esperar que los cachorros desarrollen una serie de problemas de comportamiento como hacer sus necesidades dentro de casa, mordisquear, escarbar o ladrar continuamente. Los perros con un nivel excesivo de estrés pueden llegar a desarrollar algún comportamiento maniático y pasarse el día dando vueltas en círculo, caminando de forma inquieta o jadeando.

Los cachorros y los perros recién adoptados pueden volverse excesivamente dependientes de sus propietarios si pasan demasiado tiempo junto a ellos durante los primeros días. Los perros demasiado dependientes de sus amos normalmente sufren ansiedad cuando se quedan solos en casa.

Un sitio especial
Los perros son animales salvajes y les gusta tener su propia 'guarida'. Un lugar privado donde estar tranquilos, mordisquear huesos o, incluso, echarse una siesta. Un buen refugio podría ser una jaula de transporte con una cama dentro. Además, esta jaula puede ser de gran ayuda para la educación de tu perro.

El trasportín también se puede usar para enseñar a tu perro buenas costumbres de conducta higiénica, a que aprenda a reducir los ladridos, prevenir que escarbe en el jardín y para aumentar su confianza y su tranquilidad.

Para empezar, cuando estés en casa, guarda a tu perro de vez en cuando en el transportín durante 'pequeños momentos de calma' para que vaya ganando confianza. Con el tiempo tu perro aprenderá a querer disfrutar al máximo de corretear por casa, tanto si estás tú como si no.

Enseña a tu perro a disfrutar de su guarida
Una jaula para un perro no es muy distinta de un parque de juegos infantil o de una habitación pequeña. Lo primero que debemos hacer es enseñar al perro a disfrutar al máximo de su jaula y a querer pasar tiempo en ella.

Mete una ración de su comida diaria dentro de un juguete para morder, tipo Kong, átalo a la puerta de la jaula y deja la puerta abierta para que el perro entre y salga cuando quiera. Premia a tu perro cuando esté con el juguete y vigílalo si sale de la jaula. Cuando el can lleve dentro un buen rato mordisqueando el juguete puedes probar a cerrar la puerta.

Al día siguiente, pon su segunda ración de comida dentro del juguete. Mete dentro de la jaula el juguete y cierra la puerta dejando al perro fuera. En cuanto veas a tu perro intentando abrir la jaula para coger su comida, déjale entrar y cierra la puerta cuando pase. Pronto aprenderá que estar en su 'guarida' es algo bueno.

Enseña a tu perro a enseñarse a sí mismo
Cuando estés en casa, mete a tu cachorro de vez en cuando en su jaula con varios juguetes rellenos de comida y golosinas. Lo único que tienes que hacer es crear la situación, y tu perro se educará a sí mismo automáticamente. Esto se llama auto moldeado.

Cada trozo de comida que consiga sacar del juguete le reforzará el hecho de mordisquear ese tipo de juguete y le mantendrá calmado y en silencio. Tu perro pronto se convertirá en un adicto a los juguetes rellenos y apenas tendrá tiempo para pensar en morder lo que no debe o para ladrar.

Conducta higiénica
También puedes utilizar la jaula para predecir los momentos en que tu perro necesita hacer sus necesidades. En general, si está dentro del transportín durante períodos de tiempo cortos, una hora o menos, y regulares, inhibirá sus ganas de eliminar.

Esto significa que querrá hacerlo en cuanto pase la hora y le saques para llevarle a su zona de evacuación, donde le premiarás efusivamente con un montón de golosinas y caricias. No obstante, no puedes dejarle encerrado durante más de una hora hasta que no esté perfectamente entrenado para ello, ni tampoco dejarle metido mientras estés fuera de casa.

Necesitan entretenerse
El juego es importantísimo para tu cachorro por lo que tienes que enseñarle a que se entretenga durante los períodos de soledad en casa. Todos los perros necesitan algún tipo de terapia ocupacional. Disfrutar mordisqueando un juguete es la solución más fácil y agradable.

Los canes son crepusculares, más activos al amanecer y al atardecer, por lo tanto es más fácil enseñarles a permanecer tranquilos durante el resto del día. Prepara a tu perro para tu ausencia mientras estás presente. Cuando estés en casa será más fácil controlar el comportamiento de tu mascota.

Enséñale una rutina diaria fija. Recuerda que cuando tu perro haya ganado seguridad en sí mismo, independencia y esté completamente educado, podrá disfrutar de plena libertad por toda la casa el resto de su vida.

El perro de salvamento

Muy pocos imaginan al mirar a su animal de compañía que de su olfato puede depender nuestra supervivencia. Fue a principios del siglo XVIII, cuando los monjes suizos de un hospicio situado en el paso de montaña del Gran Monte St. Bernhard comenzaron a criar perros de extraordinaria nobleza que ayudaban en las tareas de salvamento de viajeros perdidos en la nieve.

Se trataba de la raza San Bernardo y su labor durante la búsqueda y el rescate de montañeros extraviados fue el origen de lo que hoy se conoce como perro de salvamento. Después, durante la Primera Guerra Mundial, los alemanes utilizaron perros para la localización de soldados heridos en las zonas devastadas por las batallas. Igualmente, en la Segunda Guerra Mundial fueron los británicos los que emplearon esta misma técnica para salvar a los suyos de entre las ruinas que había provocado el enfrentamiento bélico.

Categorías compatibles
Esta faceta ha ido desarrollándose y perfeccionándose a través del tiempo gracias al entrenamiento, convirtiendo a nuestro mejor amigo en un valioso instrumento al servicio de la sociedad fuera de casa. Y es que al margen de su rol de mascota, el perro es un animal cuyos impulsos pueden ser aprovechados, fomentados y atenuados para conseguir determinadas conductas.

Sin embargo, el hecho de que un ejemplar participe de lleno en la búsqueda de personas tras una catástrofe, no significa que su emotividad se anule y no podamos seguir disfrutando de su alegría dentro del hogar, ya que se trata de categorías absolutamente compatibles. Así lo entienden los profesionales que se dedican a actividades de rescate canino y que encuentran en su colaborador un complemento indispensable para buscar vida bajo el escombro, además de un excelente compañero para el día a día. El vínculo existente entre un perro y su guía es indiscutiblemente férreo.

La raza es una cuestión personal
La cuestión de la raza tiene varias interpretaciones. Según comenta Isabel Herrán, webmaster de Perrosdebusqueda.com, todo depende de la disciplina que vayamos a realizar, puesto que "uno que no sea de raza puede ser tan bueno como el que tenga el mejor pedigree". Igualmente, es posible que una misma raza pueda ser perfectamente válida para varias tareas, sólo que su entrenamiento será diferente: "un Labrador que va a trabajar en rescate deberá tener un alto impulso de caza y lúdico, y trabajaremos para fomentar ambos, pero si un Labrador va a ser lazarillo, se trabajará en contra de esos impulsos con el fin de atenuarlos".

Roberto Rubio, Presidente de S.A.R. España (Salvamento, Ayuda y Rescate Español), coincide en este punto admitiendo que "hay algunas que tienen mayor índice de éxito -Labrador, Perro de Agua español, Golden Retriever, etc.-, pero también hay razas que se han clasificado como potencialmente peligrosas y que trabajan en escombro perfectamente, como el Pit Bull".

Características deseables
A la hora de buscar rasgos en un can que sirvan de base para empezar a trabajar, Herrán comenta que "necesitaremos un perro que posea una capacidad de aprendizaje elevada, grados de sensibilidad normales, capacidad de adaptación, energía, atención, etc. Y después, según la disciplina, es vital que algunos impulsos, como el de caza y presa, estén más o menos desarrollados, incluso se trabaja para fomentarlos o atenuarlos".

Las clasificaciones no son rígidas dentro del rescate canino, ya que "son los individuos los que desarrollan unas cualidades más que otras", indica Rubio. En cuanto al debate de si son mejor los machos o las hembras, los expertos admiten que no existen teorías que demuestren que un sexo es mejor o peor, quedando la elección en manos del guía y de su experiencia.

Vínculo fundamental
En un mismo perro pueden compatibilizarse armoniosamente las funciones de compañía y rescate. Bien entrenado, aprenderá a diferenciar cuándo es trabajo y cuándo es diversión. De hecho, los expertos entrevistados por Mascotasyhogar.com coinciden en que es fundamental que el can viva en el hogar del guía. "No sirve de nada tener un perro en una jaula y después pretender que éste responda bien ante una emergencia", afirma Rubio, añadiendo que "tiene que estar mimadísimo porque está dando por los demás algo que no dan ni por ellos mismos".

En una operación de salvamento, el animal está entrenado para detectar vida y el guía debe saber interpretar sus señales y sus reflejos corporales. En esta línea, Herrán manifiesta que "el hecho de que el animal conviva con nosotros nos permite aprender a conocerle perfectamente, lo que durante una intervención se traduce en que sepamos leer al perro perfectamente. Lo mismo ocurre con él: al conocernos, el vínculo será mucho mayor. Así, tendrá un apoyo psicológico importantísimo sólo por el hecho de estar con su guía".

El riesgo es muy alto
Evidentemente, el hecho de que el perro viva con su guía también tiene desventajas. "Sabemos que el fin último de nuestros perros es salvar vidas, aunque ello suponga normalmente arriesgar la suya", confiesa la webmaster de Perrosdebusqueda.com. En este sentido, la experta pone un ejemplo muy repetido entre los voluntarios de rescate canino estadounidenses, donde seleccionan al perro por sus aptitudes como mascota. “Te dicen que es cruel dejarles entrar en un edificio que corre el peligro de derrumbarse y que ellos no lo harían”, afirma Herrán.

De este modo, el propietario del can está faltando a su auténtico deber. "El guía debe tener muy claro que su perro, aunque sea también su mascota en casa, es su herramienta de trabajo y está a disposición del ser humano, por lo que deberá correr los peligros necesarios para desempeñar su tarea". En resumen, se trata una disciplina que implica vidas humanas y en la que la compenetración debe ser absoluta.

Displasia de cadera

La displasia de cadera es uno de los problemas ortopédicos más frecuentes en el perro, sobre todo en los de raza gigante o grandes: San Bernardo, Labrador, Rottweiler, Pastor Alemán, etc.

Etiopatogenia

Etiopatogenia: Término formado a su vez por otros dos. Etiología, que hace referencia a la causa o causas de una enfermedad además de factores propios del paciente que la favorecerían y factores propios de la enfermedad. La Patogenia serían los mecanismos por los cuales se desencadena la enfermedad.

Es debido a una alteración en el desarrollo de la cadera, que provoca inestabilidad en ella, debido a esta inestabilidad en la articulación, con el tiempo, esto nos conlleva a una artrosis progresiva de la cadera (una degeneración articular), en resumidas cuentas, el problema consiste en un mal acoplamiento de la cabeza del fémur con la cadera, esto provoca roces que incluyen un desgaste de las zonas de fricción que en condiciones normales no tendría lugar, llevándonos a la deformación y degeneración de la articulación. Es un problema hereditario, que en cada individuo evoluciona de forma distinta.

Existen factores ambientales que influyen en la aparición de esta patología como son:

  • Crecimiento excesivamente rápido.
  • Ejercicio excesivo durante el desarrollo del animal.
  • Exceso de calcio en la alimentación.
  • Exceso de proteínas.

Diagnóstico

La displasia de cadera puede hacer aparición de dos formas:

1. Animales jóvenes con cuadros agudos.
2. Animales adultos con enfermedad articular crónica.

El examen clínico, consiste en una serie de manipulaciones para evaluar la laxitud de la articulación.

El examen radiológico, es el único que existe para diagnosticar la displasia de cadera, la edad mínima para una correcta valoración, son mínimo dos años en razas grandes y tres en razas gigantes; la técnica radiológica requiere la sedación, debido a las posturas que debe adaptar el animal para un correcto diagnóstico.

Tratamiento

Es una patología incurable, aunque podemos mantenerla controlada y llegar a tener una funcionalidad aceptable y compatible con la vida de nuestro animal.

En los animales jóvenes el tratamiento, busca proteger el cartílago articular y en el adulto, intenta evitar el dolor causado por la osteoartrosis.

Se aconseja ejercicio moderado y control de peso .

El tratamiento médico es a base de antinflamatorios, junto con sustancias condroprotectoras (protegen el cartílago articular). También existen técnicas quirúrgicas para solucionar esta patología:

a) Osteotomía de variación (animal joven de cinco a siete mases)
b) Triple osteotomía, también indicada en animales jóvenes.
c) Astroplastia de cadera en adultos, eliminamos la articulación.
d) Prótesis total de cadera, también en adultos con osteoartrosis avanzada.

Si elegimos el método adecuado para cada caso, podemos conseguir que nuestro animal llegue a tener una vida normal, pero ese animal debería ser apartado como reproductor para evitar que en su descendencia volvamos a encontrarnos con la misma patología y problemas que conlleva tanto para animal como para el dueño.

Enseña a tu perro a comportarse en el veterinario


Todas las personas que poseen animales de compañía tienen una serie de obligaciones y responsabilidades con su mascota. Además de alimentarles, cuidarles y darles afecto, su salud es primordial.

Regularmente, tendrás que llevar a tu perro al veterinario para confirmar que se encuentra en un estado saludable y así, evitar a través de controles médicos que contraiga diferentes enfermedades. Sin embargo, la mayoría de las ocasiones esta actividad supone un tremendo suplicio para el animal, para el veterinario e incluso para el propietario.

Rechazo inconsciente
¿Quién no teme ir a un hospital? Por norma general, la bata blanca, el olor de los productos que se utilizan para desinfectar, la anestesia, etc. están relacionados con un rechazo inconsciente que se denomina 'miedo condicionado'. La aplicación repetitiva de estos estímulos da lugar a que asociemos la visita al médico o al hospital con un rechazo inminente, cuya consecuencia desencadenará reacciones propias de miedo.

Lo mismo ocurre con tu mascota: generalmente, ir al especialista le supondrá una situación estresante. Los cachorros visitan mucho al veterinario, ya que tienen que someterse obligatoriamente a un periodo estricto de vacunación, desparasitación, microchip y todo a lo que obliga la Ley de Sanidad Animal.

Lo normal es que en su primera visita esté tranquilo, quizá se encuentre incómodo por ser un lugar que no conoce, pero todavía no será consciente de lo que se le viene encima. Posiblemente tras dos o tres consultas no quiera volver a pisar por allí jamás. Los seres vivos desde el principio están aprendiendo, sumando experiencias y creando asociaciones. Es probable que tu mascota asocie que en ese lugar se sufre: las dolorosas inyecciones o la manera que tienen para tomarles la temperatura, dan fe de ello.

La base está en la educación
Las idas y venidas al veterinario serán continuas y generalmente el miedo se apoderará del animal en cada visita, por lo que es aconsejable intentar que tu mascota se relaje a través de diferentes estrategias.

Los cachorros son auténticas esponjas: todo lo aprenden, tanto lo bueno como lo malo. Educa a tu perro desde la más tierna infancia para que no tema ir al veterinario. Al principio, es conveniente que vayas con frecuencia y que las primeras experiencias no sean estresantes sino, simplemente, para que conozca el lugar. Súbele a la mesa, háblale mucho y acaríciale mientras el veterinario le realiza el primer chequeo.

Es aconsejable que este procedimiento se repita varias veces antes de comenzar con las vacunas o tratamientos más agresivos. Al terminar, no olvides que es importantísimo premiarle; será más fácil porque a todos los animales les encantan las golosinas. Tu mascota te lo agradecerá mucho y lo más importante es que asociará el premio con la manipulación del experto.

Consejos útiles para el perro
Esta conducta debería darse, no sólo en los primeros meses del perro, sino a lo largo de toda su vida. Es importante que el veterinario y el perro se hagan amigos y que la clínica se convierta en un lugar interesante y, en la medida de lo posible divertido. Aún así, si tu perro es nervioso y no le vale ninguna terapia para tranquilizarse, tienes que tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Cuando tengas que acudir al veterinario ve sin prisas. Recuerda que si tú estás nervioso tu perro lo notará y él se volverá todavía más inquieto.
  • Antes de entrar en el veterinario dale primero un largo paseo.
  • Recuerda llevar siempre golosinas.
  • Si tu perro responde a los ejercicios de obediencia: sienta, quieto, échate... puede resultarte muy útil utilizarlos cuando esté en la mesa del veterinario.
  • Por el bien del veterinario, el uso del bozal es necesario en muchos perros. Sin embargo, es angustioso para el animal y en circunstancias de ansiedad como es el caso, produce un estrés mayor en tu mascota. Para evitar que se produzca esta situación, intenta que el bozal se convierta en un artilugio cotidiano, que tu perro lo conozca y no le asuste.

Recuerda que un perro bien educado es una gran satisfacción para el dueño y para el veterinario. Además, estar tranquilo es bueno para el animal. Una buena salud física es importante, pero igual de importante es la salud psicológica del animal.

La relación de los perros con otros animales


Los perros odian a los gatos, persiguen a los zorros, son amigos de los caballos, se comen a los pájaros y algunas razas trabajan pastoreando con ovejas y a otras razas las matan. Son gregarios, les gusta vivir en grupo y conviven con el hombre desde hace miles de años, con sus costes y sus beneficios. En gran medida dependen del material genético heredado de los padres y sobre todo, del aprendizaje y el imprinting (la impronta) en la fase de socialización.

Y… ¿qué es la impronta? Por impronta o troquelado (imprinting) se entiende el proceso o procesos por los cuales un miembro de una especie dada adquiere preferencia por interactuar social o sexualmente con determinado tipo de individuos como consecuencia de la experiencia. Los primeros pasos de los perros durante sus encuentros con otros animales, bien sean éstos de la misma especie o distinta, siguen unos esquemas de comportamiento, relativamente estables.

Los perros se comunican entre sí mediante señales corporales, sonidos y olores químicos. En estas ocasiones, cualquier movimiento del rabo, de las orejas o de otras partes del cuerpo y cualquier sonido que emita el otro animal se interpreta según el lenguaje canino. La posición de las orejas y la cola nos dice mucho acerca de su estado anímico.

El encuentro de dos machos que se desconocen es como un ritual: se acercan el uno al otro con pasos airosos y con la cabeza y la cola erguidas. Los perros más inseguros se empequeñecen agazapándose y echando levemente las orejas hacia atrás, mantienen la cola apretada entre las patas y no dejan que otro perro les huela por detrás, en cambio un perro dominante (Alfa) se agranda erizando el pelo de la nuca y el espinazo, se pone rígido y tenso y clava en su antagonista la mirada. La mirada fija suele ser señal de amenaza, si el dueño de un perro mira fijamente a su perro, por regla general el animal desviará la mirada y se mostrará sumiso.

El problema del lenguaje
Aquí es donde surge el problema con muchos animales porque, al hablarse con lenguajes diferentes, se interpretan mal muchas señales. Por ejemplo: perro y gato, muchas de las veces no pueden entenderse, entre otras cosas, porque las señales emitidas entre ellos tienen distintos significados. Al acercarse un perro a un gato, el gato le mirará fijamente, así que el perro con la cola levantada verá que el gato no desvía la mirada, con lo que se lo tomará como que el gato le está amenazando aunque para éste la amenaza venga de la posición de la cola y el lomo erizado (para decirle al perro lo grande que es…). Si el felino se queda quieto será muy raro que el can le ataque porque normalmente atacan y persiguen a los gatos cuando estos echan a correr: al perro se le activa el instinto de caza y corre tras su presa.

El perro también se comunica con el hombre, aunque en ocasiones, muchos dueños no entienden determinados despliegues conductuales que tiene su can como fin primordial de comunicarse con su dueño y se comportan de forma incorrecta con su perro. La comunicación, como todos sabemos, consiste en la transmisión de un mensaje entre un emisor que lo codifica según un código y un receptor que lo interpreta o decodifica según ese mismo código. Por otro lado, la comunicación implica intencionalidad por parte del emisor: esta intencionalidad puede objetivarse en un proceso por el cual la conducta de un individuo afecta a la conducta de otro individuo.

En realidad, los etólogos hablan de comunicación cuando la conducta de un individuo cambia la probabilidad de aparición de una determinada conducta en el receptor. Muchas veces este mal entendimiento entre el dueño de un perro y su perro, es motivo de la "humanización" que hacemos de nuestro perro y siempre tenemos que tener muy presente que todos los perros descienden del lobo, no son niños.

Misma filogénesis, distinta ontogénesis
La impronta es de gran importancia, ya que gatos y perros que hayan vivido juntos desde pequeños son capaces de comprenderse y de comportarse según esquemas comunes (esto puede extenderse a la relación de perros con otros animales). El perro y el gato, cuando logran superar el problema de comunicación empleado en sus lenguajes diferentes, son capaces de comprenderse y comportarse tranquilamente unos con otros.

El perro no encuentra ninguna dificultad en vivir también con otros animales. Lo importante es que el cachorro haya tenido ocasión de socializarse y de desarrollar la capacidad de comunicarse y fraternizar también con otros individuos. Unos cachorros que durante el período de socialización viven junto con ovejas o con vacas, desarrollan la capacidad de comunicarse y fraternizar con estos animales una vez son adultos sin ningún problema.

De este modo, es como precisamente los pastores, además de disponer de razas genéticamente predispuestas y adaptadas para este fin, han tenido y continúan teniendo, la costumbre de hacer convivir a sus perros con sus rebaños y sus manadas. Con una buena socialización es posible ver a perros y gatos juntos, quizás no jugando, pero sí compartiendo hogar.

Educación: conseguir su respeto


La llegada del cachorro es un acontecimiento muy especial al que nos enfrentaremos tomando ciertas precauciones. El dueño debe ganarse el respeto del animal desde el primer momento. No se debe caer en el error de disculparlo cuando comete un fallo, sólo por ser un cachorro, ya que provocaría consecuencias en el comportamiento del animal.

El respeto debe ser mutuo, puesto que el dueño también debe considerar al perro sin abusar de su superioridad. Todo aquello que se le permita hacer al cachorro será más difícil de rectificar cuando sea adulto, ya que el perro lo habrá relacionado como correcto y cada vez acentuará más las malas costumbres.

Respeto no es temor
El perro debe tener respeto a su dueño, pero no debemos confundir el respeto con el miedo. Ese respeto se pierde con facilidad si se pega al perro, si se le castiga o regaña sin que éste pueda averiguar el motivo. Podemos prohibir cien veces a nuestro perro que vaya al jardín del vecino a jugar y será inútil. Podemos emplear castigos "casuales", como por ejemplo, si durante una de esas excursiones se vuelca estrepitosamente un sillón del jardín, el perro se asustará y en el futuro evitará este terreno.

El perro es un animal de manada que vive jerarquizado. Así, la situación resultará problemática si ningún miembro de la familia muestra características de liderazgo y si faltan reglas para la convivencia. En tal caso el perro asume el papel directivo y considera al resto de la familia como subordinados. Desde el primer momento hay que imponer reglas de convivencia que le mostrarán su rango inferior, pero para ello no debemos ser especialmente rigurosos ni recurrir a la violencia física.

Hacerle feliz educándole
Debemos poner límites al perro con coherencia, es decir, mostrar determinación sin ser condescendiente. Conociendo todo esto, es muy importante que a partir de ahora la palabra ‘pobrecito’ desaparezca de nuestro vocabulario. Entender que nuestro perro no es capaz de comprender, ni de compartir los valores humanos será el punto de partida para una buena relación. Tratarle como a un animal no es ni despectivo ni inmoral: es lo correcto y lo adecuado.

El perro será más feliz si sabe que le tratamos como a uno de su especie, y más si conoce cuál es su puesto dentro de la jerarquía que compone su manada, sin tener que verse en la obligación de competir continuamente con nosotros para mantener ciertos privilegios que a buen seguro no le corresponden.

La importancia de la superioridad
Para indicar al perro que somos de rango superior a él deberemos seguir unas pautas que no son otras que las costumbres y la forma de actuar que en la manada, el perro líder sigue:

- El líder duerme donde quiere y no comparte su lecho. Es contraproducente por tanto dejar al perro dormir en nuestra cama o en sillas y sillones. Él debe entender esos lugares como nuestros y debe respetarlos. También es bueno de vez en cuando retirarle la cama. Que vea que nosotros manejamos su lecho, que se lo quitamos y se lo devolvemos. Incluso, es bueno que, si podemos, nos sentemos en su cama.

- El líder come el primero y lo mejor. Deberemos dar a nuestro perro de comer siempre el último. Cuando ya hayamos terminado nosotros y la mesa esté recogida, llega el momento para que él coma. Es fundamental no darle de comer cuando el perro lo pida.

- El líder siempre gana en los juegos, si le apetece jugar, claro. Aunque alguna vez le dejemos ganar para que no pierda interés en el juego, nosotros ganaremos en más ocasiones. El juego empezará cuando queramos nosotros y no cuando él nos lo exija, y nosotros lo concluiremos.

- El líder pasa primero siempre. Si observamos una manada de lobos o perros veremos que el líder va siempre el primero seguido del resto. Nosotros pasaremos siempre los primeros por las puertas, pasillos, etc. Si queremos ir hacia algún sitio y el perro nos lo impide le indicaremos que se aparte o se levante si estuviese sentado o tumbado. Si no lo hiciera, entonces le apartaríamos nosotros suavemente.

- Al líder siempre se le responde a sus demandas de afecto. No siempre que el perro nos demande afecto debemos dárselo. Es bueno que muchas veces le ignoremos. No por ello va a sufrir. A cambio, cuando a nosotros nos apetezca, nos acercaremos a darle mimos. El perro al que no se le da afecto cuando lo pide es el perro más cariñoso con su dueño.

- El líder siempre demuestra que es líder. ¿De qué sirve que el perro se siente o se tumbe cuando se lo mandan? Podría parecer un abuso inútil, una limitación de su libertad, pero no es así. Todo can que, desde joven, aprende a sentarse y tumbarse, adquiere la buena costumbre de acatar la voluntad de quien está por encima de él. Estas órdenes básicas son especialmente útiles para evitar travesuras y tener el control sobre nuestro fiel amigo.

Órdenes básicas I

Desde el momento que el cachorro llega a casa debemos empezar con su educación. La reglas básicas para adiestrarlo son ignorar los malos hábitos y premiar los buenos. Esto se hace así, al menos, hasta que el perro tenga claro lo que le pedimos.

Otras pautas que debemos tener presentes es que muchos ejemplares hacen gamberradas para atraer la atención del dueño, por eso es siempre mejor ignorar a castigar. También es bastante perjudicial para su educación la sobreprotección, una vez que el perro pueda salir a la calle ya está preparado para aprender y relacionarse. Además, entre los tres y siete meses es la mejor época para su adiestramiento.

Deposiciones inadecuadas
Uno de los problemas recurrentes es cómo enseñar a nuestro cachorro dónde debe acudir para hacer pis. Lo primero es no regañarle cuando lo haga delante de nosotros, puesto que asociará que orinar delante del amo es igual a castigo, por lo que tampoco lo hará en la calle si estamos nosotros. Solamente, una vez el perro ya haga orine siempre en la calle, se le puede reñir en casa. Es básico que nunca restreguemos el hocico por la orina. Esta práctica, aunque es muy utilizada, no sirve de nada.

Tampoco vale regañar al perro cuando hace rato que ha hecho el destrozo porque tanto el castigo como el premio deben ser al momento. También es recomendable no limpiar en su presencia, ya que muchos cachorros hacen las deposiciones para que aparezca la fregona, que desde su punto de vista puede ser un juguete muy divertido.


Cómo hacer que se siente
Con un premio en la mano levantaremos, ésta por encima de la cabeza del perro. Normalmente, se sentará automáticamente. Si no, le podemos ayudar con un leve empujoncito en los cuartos traseros. En cuanto se siente le damos el premio, así lo repetiremos varias veces y cuando ya lo haga siempre que levantemos la mano, es hora de introducir la orden ' sienta'.


Poco a poco irá asimilando la palabra al gesto y en breve lo hará sin necesidad de hacer el gesto. Una vez que ya lo haga siempre es hora de ir variando el premio, es decir, que a veces lo premiaremos y a veces no, de este modo conseguimos que el perro responda con estímulo o sin él.


Conseguir que se tumbe
Para este ejercicio podemos partir de la posición sentado o de pie. Con el perro en la posición sentado le enseñaremos un premio y lo bajaremos, despacio, hasta el suelo. En un primer momento premiaremos cualquier aproximación del perro a la postura deseada para que no se canse y siga intentándolo. Repetiremos el ejercicio hasta que se tumbe con tan sólo ver la mano apuntando hacia el suelo, entonces podremos introducir la orden verbal de 'túmbate'.

Otra estrategia, si el perro está de pie, es cerrar el puño con un trozo de comida y ponerlo en el suelo. El can intentará sacarnos el premio de la mano haciendo para ello un montón de cosas, sólo en el momento en el que perro se agache un poco le premiamos. De este modo, iremos premiando la aproximación a la postura definitiva y seguiremos con el mismo procedimiento hasta conseguir que se tumbe completamente.

Si piensas en comprar una mascota...


antes de ir a una tienda, piensa que en perreras y refugios hay miles de perros esperando una oportunidad...

No compres, ADOPTA!!!


Adopta un perro y salva una vida