sábado, 22 de septiembre de 2012

LA ALIMENTACIÓN DEL CACHORRO: NOCIONES BÁSICAS PARA GARANTIZAR SU BUENA SALUD

Como en todo ser vivo, las primeras etapas de vida de un perro son especialmente trascendentales para su posterior evolución, por lo que es fundamental que se preste mucha atención a su alimentación. Se trata de una fase de grandes y rápidos cambios físicos a los que se corresponden necesidades alimentarias muy concretas, que deben cumplirse para que el cachorro se mantenga siempre en su peso óptimo y mantenga una buena relación entre consumo energético y abastecimiento nutricional y vitamínico. Fases de crecimiento de un perro, y alimentación pertinente.
Tres son las etapas por las que pasa un perro durante su etapa de cachorro, y a las tres se corresponden determinadas características alimenticias que describimos brevemente a continuación.
Lactación
Desde el nacimiento hasta las 4 semanas. Periodo en que el animal se alimenta exclusivamente de leche materna o, en su defecto, de artificial (en caso de que los cachorros sean huérfanos o la leche de la madre insuficiente o de mala calidad, y no se disponga de otra nodriza). Durante la primera semana lo normal es que se alimente con frecuencia (entre ocho y doce veces al día) y que luego vaya rebajando el ritmo (hasta las tres o cuatro); y no hay que olvidar que conviene evitar la leche de otros animales.
Destete
Desde las 4 a las 6-7 semanas. Periodo en que se debe inculcar la ingesta de alimentos sólidos con prontitud, para solventar la falta de hierro (y evitar dependencias de la madre). Lo correcto es empezar a darle una papilla especialmente elaborada al perro o perros, en caso de contar con una manada; hay alimentos específicos para cachorros.
Posdestete
De las 7 semanas al año de vida. Aquí la dieta debe estar bien estudiada, de manera que cumpla con las exigencias físicas del animal. Se trata de un periodo de crecimiento muy rápido que debe ser correspondido con un aumento de peso constante (sin pasarse de la raya para evitar malformaciones u obesidades), mediante un abastecimiento de valores nutricionales y vitamínicos variables en función de tamaño, raza, actividad, e incluso temperatura ambiental entre otros factores.
PRINCIPALES NUTRIENTES:
En todo menú para cachorros hay un grupo de alimentos básicos con determinadas funciones, características y necesidades mínimas. Vamos a ver cuáles son.
Proteínas
Pese a que tenemos que tener cuidado con no excedernos con la cantidad máxima recomendada (entre un 11% y un 22% del total de la energía ingerida; lo demás se convierte en grasa), las proteínas son básicas tanto para el crecimiento como para una oxigenación correcta de la sangre. Además, constituyen una de las principales fuentes energéticas para el animal.
Grasa
Otra fuente importante de energía, que además sirve para el buen funcionamiento de las papilas gustativas; la grasa otorga también vitaminas (A, D, E, K) y ácidos grasos esenciales, uno de los cuales (el DHA) supone además un importante componente estructural para el cerebro al intervenir en el desarrollo neuronal y de la retina. Por supuesto, hay que tener cuidado con la cantidad para no provocar obesidad.
Minerales
Hay muchos minerales importantes para un cachorro: yodo, cobre, zinc… y dos de relevancia, el calcio y el fósforo, con los que debemos estar bien atentos. No se debe exceder nunca de la cantidad máxima establecida (inversamente proporcional a tamaño y edad) puesto que de lo contrario se podría incurrir en malformaciones del esqueleto.
Carbohidratos
Esta es una de las formas más fáciles (por económicas) de otorgarle al cachorro un plus de energía y, de hecho, el primero que reciben es la lactosa, suministrada por su madre durante la lactancia. Desde el destete en adelante, por los problemas que suele provocar, la lactosa cede su puesto a la glucosa.
Vitaminas
En este apartado, cachorros y adultos no difieren demasiado en sus necesidades, por lo que no es necesario que una dieta a base de pienso comercial se vea complementada con nada en especial (y, de hecho, una sobredosis puede llegar a ser perjudicial).
Energía
Energía y nutrientes van estrechamente ligados, especialmente en los primeros compases de vida de un perro que, recordemos, alcanza la mitad de su peso adulto en apenas medio año como mucho. Cada animal es un mundo, por lo que para saber qué niveles de energía diarios requiere uno en concreto (ya sean metabolizables o en reposo) se debería consultar con un profesional. Y es que hay que tener en cuenta, una vez más, que se debe apuntar al crecimiento óptimo, que no el máximo, ante el riesgo de excederse y provocar daños.

viernes, 21 de septiembre de 2012

CaniLeish. TODO LO QUE HAY QUE SABER DE LA NUEVA VACUNA CONTRA LA LEISHMANIOSIS

En los próximos meses, los veterinarios de España dispondrán de la nueva vacuna contra la Leishmaniosis canina, denominada CaniLeish. Se trata de un producto aprobado por la Comisión Europea el 14 de marzo del 2011, que ya se administra a las mascotas de Portugal y Francia. Debido a la relevancia del lanzamiento, creemos conveniente saber cómo funciona la vacuna, y qué efectos, positivos y negativos, puede tener.
La temida Leishmaniosis
Ya hemos hablado con anterioridad de esta enfermedad (en nuestro artículo La Leishmaniosis canina), por lo que nos limitaremos a recordar brevemente que se deriva de un parásito (Leishmania infantum) transmitido mediante la picadura de la mosca de la arena, y cuyos síntomas principales son llagas, fiebres, caídas de pelo y pérdidas de peso, llegando a provocar la muerte del animal afectado, y siendo contagiosa para los humanos.
¿Y qué hace CaniLeish?
Precisamente, la nueva vacuna reduce el riesgo de contagio de este patógeno (sólo se aplica a perros que no hayan sido afectados), mediante la administración de algunas proteínas extraídas del propio parásito, que el sistema inmunológico aprende a detectar y combatir. De este modo, en caso de verse atacado en un futuro por una versión ya desarrollada de la enfermedad, el animal está en disposición de protegerse de la misma.
¿Cómo funciona?
Para un correcto funcionamiento de la CaniLeish, ante todo es necesario consultar con un veterinario para que determine si es recomendable o no para la mascota, en función del riesgo de que pueda contagiarse o no. En caso afirmativo, y habiendo dado negativo en el análisis de la enfermedad, el perro recibe una primera inyección a partir de los seis meses, y luego otras dos más con un intervalo de tres semanas cada una. A partir de ahí, se refuerzan los efectos de la vacuna mediante una administración anual. Además de contar con proteínas extraídas en las primeras fases de desarrollo del patógeno, CaniLeish contiene una sustancia adyuvante para mejorar el sistema inmunitario.
…¿Funciona?
Antes de su comercialización, la nueva vacuna pasó por un proceso de experimentación consistente en la administración del suero a un grupo de ensayo de laboratorio, y a otro de campo en zonas con un elevado número de casos de Leishmaniosis registrados. De esos estudios se extraen conclusiones altamente satisfactorias: por un lado, se confirmó su total seguridad para la salud, tanto en perros sin la enfermedad como en perros infectados. Por otra parte, se registró un importante descenso de casos de contagio en las zonas de campo seleccionadas para la experimentación, por lo que su eficacia quedó totalmente contrastada. Ahora bien, en los perros que ya habían desarrollado la Leishmaniosis, no se detectó beneficio alguno, por lo que no se recomienda su administración.
¿Puede salir mal?
Las posibilidades de una reacción negativa después de la inyección son escasas, y los síntomas de poca gravedad. Es posible que alguna mascota desarrolle, en la zona en la que la ha recibido, inflamaciones, enrojecimientos, endurecimientos o dolores, todos ellos de carácter temporal, y poco preocupantes. Deberían desaparecer a los pocos días. Del mismo modo, puede que el animal se muestre apático, que sufra algún trastorno alimenticio o que le suba la temperatura; estos casos son habituales después de una vacuna, y también deberían desaparecer al cabo de pocos días (seis como mucho). Y finalmente, es muy poco probable, pero puede que algún perro reaccione negativamente por medio de una alergia, en cuyo caso debería recibir el tratamiento indicado por el veterinario.
En definitiva…
La vacuna CaniLeish supone un gran avance para el bienestar de las mascotas, puesto que si bien puede que no afecte directamente a las nuestras, es un paso hacia delante en la erradicación de una de las enfermedades más peligrosas para los animales. Se trata de una vacuna efectiva y segura, cuyo único requisito previo es que sea el veterinario quien dictamine si se requiere o no su aplicación en cada caso específico.

CÓMO CONSEGUIR QUE EL PERRO HAGA SUS NECESIDADES EN UN LUGAR CORRECTO

Desde que el cachorro nace, es la madre la encargada de mantener el cubil limpio de orines y defecaciones. En los primeros días de vida, la madre lame muy a menudo a los cachorros para mantenerlos limpios y para estimularlos. También lame la zona perianal para provocar la micción y defecación del cachorro y además, se come los excrementos evitando moscas y otros insectos infecciosos y también para recibir algo de alimento extra. De esta forma, el cachorro va creciendo en un ambiente limpio y empieza a aprender un hábito saludable, la higiene.
Según crece el cachorro, aumenta su autonomía e interés por explorar y comienza a seguir a la madre fuera del cubil dando como resultado las primeras defecaciones y micciones en un lugar adecuado.
Cada vez que la madre sale del cubil, el cachorro la sigue; la madre sale del cubil además de para comer, para miccionar y defecar. A medida que va pasando el tiempo, el cachorro empieza a habituarse a que el cubil es un lugar limpio donde se come y se duerme y da lugar a que busque alternativas para mantener el cubil limpio, es decir, se habitúa a hacer sus necesidades fuera del cubil.
Debemos tener en cuenta, una vez que el cachorro está en nuestro hogar, que todo cambia; es un lugar nuevo y no tiene ninguna referencia que le indique donde defecar o miccionar. Por lo tanto, le acomodaremos un nuevo cubil, lo usará para comer y dormir tal y como le enseñó su madre y por la habituación que ha llevado hasta el momento el cachorro, buscará un lugar para defecar y miccionar, seguramente nada más salir del cubil tal y como hacía en su anterior hogar.
Vamos a describir por pasos el adiestramiento para enseñarle a eliminar en un lugar correcto. (Podéis ampliar la información con este artículo)
Paso 1. Designar un lugar donde el cachorro pueda eliminar. Como todavía será pronto para sacar al cachorro a la calle a eliminar, diseñaremos un lugar lo más parecido posible al sitio donde queremos que lo haga cuando sea adulto.
Paso 2. Designaremos un lugar donde el perro pasará períodos cortos de tiempo. Este lugar debe ser confortable para el cachorro; un transportín sería lo ideal. Cada vez que le pongamos en este lugar, debemos estar vigilando al cachorro. Lo ideal sería tenerlo en el transportín con juguetes rellenables de comida, y nada más intuir que el cachorro quiere defecar u orinar, ir corriendo a ponerlo en el lugar que tenemos designado a este fin y no lo haga en ningún otro. Le daremos la orden de pis-pis y si el cachorro lo hace, le daremos tres premios seguidos y lo animaremos con un tono de voz aguda y muy amigable. De esta forma, el cachorro asociará la acción de evacuar en ese lugar con la consecuencia de recibir premios y halagos de su dueño.
Los cachorros eliminan muy a menudo; normalmente orinan después de comer y beber, en momentos de mayor excitación, cuando juegan, llega gente a casa, pasados unos treinta segundos después de haberse despertado (cualquier sueño) y tras minutos después pueden también defecar. Así que el éxito de que defeque u orine en el lugar correcto, debes provocarlo tú poniéndolo en el lugar correcto en el momento preciso, sabiendo ya lo que acabas de leer.
Cada vez que el cachorro elimine en un lugar inapropiado, pierdes una oportunidad para premiar que lo haga en el lugar elegido y también la oportunidad de que el cachorro aprenda a hacerlo correctamente.
Paso 3. Hay que preparar un área donde el cachorro pasará períodos largos sin supervisión. Elige un sitio donde el cachorro esté cómodo, con su camita o transportín abierto con agua a su disposición y que no pueda coger nada que pueda destrozar, solo sus juguetes. Debe tener acceso al lugar para eliminar. Lo ideal sería como se muestra a continuación.
Debe estar preparada de tal forma que el cachorro no pueda salir de esta área – área de confinamiento no vigilada – para que no elimine en ningún otro lugar. El cachorro estará aquí siempre que no le podamos vigilar o no estemos en casa.
El área para eliminar será siempre la misma, tanto si lo dejamos en el área durante períodos cortos o largos.
Paso 4. Cuando el cachorro ya pueda bajar a la calle y explorar, pero aún no tenga suficiente aguante como para quitar el área para eliminar, simplemente dejaremos de premiar en el área de eliminar (casa) y premiaremos en la calle. Aplicaremos el paso 2 teniendo en cuenta que ahora la calle es su lugar para eliminar correctamente.
Paso 5. Si ha eliminado correctamente en la calle, entonces le daremos un paseo, sólo cuando haya eliminado, empieza el paseo. De esta forma no sólo asociará que orinando y defecando en la calle recibe premio, sino que empieza un gran paseo. De esta manera, también será lo primero que haga nada más salir a la calle.
Con el tiempo, el cachorro irá aprendiendo que es más divertido hacer sus necesidades en la calle que en casa, ya que trae más refuerzos positivos en forma de premios, juegos y paseos.
Es importante mantener un horario y rutinas de salidas desde que el cachorro puede salir a la calle a hacer sus necesidades. Esto proporciona seguridad al perro y le garantiza que todos los días podrá tener acceso a su lugar de micción y defecación.

EL ORIGEN DEL PERRO

A pesar de que el origen del perro ha sido objeto de numerosas investigaciones, todavía nos quedan muchas preguntas por responder acerca de la historia del que sin duda es el animal doméstico por excelencia. En este artículo intentaremos dar respuesta a tres de estas preguntas:
-de qué animal salvaje procede el perro
-cuándo tuvo lugar el proceso de domesticación, y
-de qué forma la domesticación ha cambiado el comportamiento del perro en comparación con el de su antepasado salvaje.
Las aproximadamente 400 razas de perros muestran una enorme diversidad de formas y tamaños, hasta el punto de que el perro doméstico es el mamífero más diverso de cuantos existen. No es de extrañar, por lo tanto, que muchos científicos pensaran que el perro procede de más de una especie de cánido salvaje. Así, por ejemplo, Konrad Lorenz –uno de los científicos que recibió en Premio Nobel de Medicina y Fisiología por sus estudios sobre el comportamiento de los animales- propuso que algunas razas de perro, entre ellas las nórdicas, procedían del lobo y otras, la mayoría, del chacal. Los estudios genéticos, sin embargo, han demostrado que todas las razas de perro sin excepción proceden de un único antepasado salvaje: el lobo. En realidad, el lobo y el perro son tan similares que algunos autores han sugerido que deberían considerarse la misma especie.
Hasta hace poco tiempo se pensaba que la domesticación del perro tuvo lugar hace unos 14.000 años. Esta suposición se basaba en que los restos más antiguos de perros que se habían encontrado tenían, precisamente, esta antigüedad. Sin embargo, una serie de trabajos de genética molecular realizados a finales del siglo pasado llevaron a algunos científicos a sugerir que el perro tenía en realidad un origen mucho más antiguo, que se remontaba a 135.000 años atrás. Más recientemente, este dato se ha revisado y –aunque los científicos no han llegado a un acuerdo unánime sobre este punto- se considera que una antigüedad de entre 30 y 40.000 años es más plausible.
Resulta especialmente interesante que en febrero de 2009 se publicara un artículo científico en el que se afirmaba que unos restos óseos muy antiguos que siempre se había creído que eran de lobo eran, en realidad, de perro. Dichos restos tienen, precisamente, una antigüedad de poco más de 30.000 años. Sea como fuere, de lo que no parece haber ninguna duda es de que el perro es el animal doméstico más antiguo: ningún otro animal nos ha acompañado durante tanto tiempo.
A pesar de que el perro y el lobo comparten muchas características, no cabe ninguna duda de que también son muy diferentes. Según parece, a lo largo del proceso de domesticación los seres humanos han seleccionado –de forma consciente o no- aquellos individuos que mostraban una serie de rasgos de conducta propios de los animales jóvenes, tales como la docilidad, la capacidad de adaptarse fácilmente a nuevos ambientes y la tendencia a jugar, entre otros. El resultado de este proceso es que el perro doméstico adulto muestra un comportamiento similar al de un lobo, pero no al de un lobo adulto, sino al de un lobo joven. Este fenómeno se conoce técnicamente como neotenia y se define como la retención de caracteres juveniles en la edad adulta.
Muchas de las diferencias de comportamiento entre el perro y el lobo son consecuencia de la neotenia. Además, existen algunas evidencias que indican que las diferentes razas de perros difieren en su grado de neotenia, de modo que algunas tendrían un comportamiento más "infantil" que otras. Así, por ejemplo, las razas nórdicas estarían entre las menos neoténicas y, por lo tanto, su comportamiento sería más parecido al de un lobo adulto que el de la mayoría de razas de perros.
Lo que resulta tal vez más fascinante es que la evolución del ser humano ha resultado también en un proceso de neotenia en nuestra especie. Así pues, en cierto modo los seres humanos y los perros compartimos no sólo varias decenas de miles de años de convivencia, sino también algunos rasgos biológicos.

DIFERENCIAS DE COMPORTAMIENTO ENTRE RAZAS DE PERROS

Las diferentes razas de perros muestran una gran variedad de aspecto y tamaño, hasta el punto de que el perro doméstico es el más diverso de todos los mamíferos. Además, muchas razas han sido seleccionadas para desempeñar funciones concretas, tales como la protección de rebaños, el tiro de trineos, la caza, el pastoreo o simplemente la compañía. Estas funciones se ven favorecidas si los animales muestran determinados rasgos de conducta; por lo tanto, resulta lógico suponer que las diferentes razas de perro, además de la diversidad de aspecto y tamaño a la que nos hemos referido, muestran también diferencias de comportamiento. El objetivo de este artículo es describir algunos de los estudios que se han realizado acerca de dichas diferencias de comportamiento entre razas de perros.
Durante los años 50 y 60, dos científicos americanos -Scott y Fuller- compararon la conducta de perros de cinco razas distintas criados exactamente en las mismas condiciones. Las razas estudiadas fueron el Basenji, el Fox Terrier, el Cocker Spaniel, el Beagle y el Pastor de Shetland. Scott y Fuller encontraron diferencias significativas entre las razas para todos los caracteres estudiados y atribuyeron estas diferencias a factores genéticos. Sin embargo, dentro de una misma raza, los científicos encontraron diferencias muy marcadas entre individuos.
Otro estudio más reciente analizó las diferencias entre un total de 56 razas de perros para 13 caracteres de conducta. El estudio se realizó a partir de la puntuación otorgada a cada raza y para cada carácter por un grupo de veterinarios y jueces de exposiciones caninas. El estudio concluyó que el efecto raza era significativo para todos los caracteres y permitió clasificar las razas estudiadas en varios grupos según su comportamiento. No obstante, algunos caracteres resultaron ser más predecibles que otros en función de la raza del animal. Así, por ejemplo y de acuerdo con este estudio, la raza tiene un valor predictivo alto para características tales como la actividad general del animal. Por el contrario, la agresividad de un perro es poco predecible a partir de su raza. Esto es debido a que para determinados caracteres –entre ellos la agresividad- la variabilidad dentro de una misma raza es tan pronunciada que llega a enmascarar las posibles diferencias entre razas.
Es importante tener en cuenta que las diferencias de comportamiento entre razas no tienen por qué ser debidas sólo a factores genéticos, sino que muy probablemente son debidas a una combinación de factores genéticos y ambientales. Por ejemplo, el temperamento de la madre puede modificar el comportamiento posterior del cachorro, de modo que éste se parecerá a su progenitora en mayor medida de la que cabría esperar si actuasen sólo factores genéticos. Además, existe la posibilidad –confirmada por algunos estudios- de que algunas razas sean escogidas preferentemente por un tipo concreto de propietario, que educará a su perro de una determinada manera. Esto hará que los perros de una misma raza se parezcan en su conducta por el hecho de tener propietarios con expectativas y personalidades similares.
En conclusión, la evidencia científica disponible nos permite afirmar que:
-las razas de perros difieren en muchos aspectos de comportamiento, algunos de ellos de interés práctico
-algunas características de comportamiento son más predecibles a partir de la raza del perro que otras
-las diferencias entre razas son debidas a una combinación de factores genéticos y ambientales.

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO COMPULSIVO EN PERROS Y GATOS

Trastornos compulsivos
Por trastorno compulsivo se entiende un comportamiento exagerado, una repetición excesiva de un deje o un gesto que en un principio podría parecer normal. Puede parecer normal que un perro se lama, pero no lo es que lo haga sin parar, fuera de sí. De hecho, uno de los principales trastornos es precisamente ese, un lamido exagerado que puede devenir en problemas de dermatitis (con diferentes niveles de lesión cutánea), principalmente en las patas.
Girar en círculos persiguiéndose la cola, perseguir luces, sombras o insectos, y morderse con mayor o menor intensidad son otras de las pistas más habituales de trastornos en perros, mientras que a los gatos se les atribuye un exceso de lametones, la masticación de plásticos o tejidos, la alopecia psicogénica o una sensibilidad y cansancios excesivos.
Causas:
¿Qué factores causan esta clase de trastornos? Pregunta obligada que encuentra respuesta en varios frentes.
Las conductas compulsivas las pueden causar desde factores genéticos a cambios físicos o psicológicos. Todo lo que pueda significar estrés, frustración o miedo (una mudanza, un aumento de la familia, la muerte de un ser querido para él…) puede desembocar en tales problemas.
Pero también pueden deberse a un castigo inadecuado, cuando el responsable de la mascota trata de solucionar un problema empleando medidas físicas o bozales, collares y demás métodos coercitivos, contraindicados por la gran mayoría de profesionales.
El hombre también puede ser culpable de tales trastornos si desteta demasiado pronto a su mascota, o bien si le somete a traumas cuando aún es demasiado cachorro.
Falta de estimulación ambiental, poca interacción con humanos (la conducta puede devenir de un intento repetido por llamar la atención) u otros animales, o el potenciamiento de un comportamiento incorrecto, también son determinantes en el desencadenamiento de dichos trastornos.
Prevención:
Si nuestra mascota acaba adoptando una conducta compulsiva, su tratamiento es largo, costoso, y en ocasiones, no del todo fructuoso. Es posible que los tics perduren durante el resto de su vida, y por ese motivo, lo mejor es no arriesgarse y prevenir. Prevenir mediante una correcta sociabilización desde cachorro o gatito, y sobre todo, reduciendo en medida de lo posible una vida de estrés, mediante un día a día completo y saludable, que lo estimule y nos haga disfrutar, a animal y dueño, de una relación positiva y sin sobresaltos.
Tratamiento:
Cuando percibamos un comportamiento extraño en nuestra mascota, es obligatorio acudir al veterinario para que nos informe de la situación y nos diga qué hacer.
Generalmente, las medidas a adoptar a partir de entonces pasan por concienciar a todos los miembros de la familia del problema y tratar de ayudar al animal mejorando su hábitat, haciéndole hacer más ejercicio, jugando con él y adquiriendo juguetes que puedan estimularle, y sociabilizándole con otras mascotas. Además, claro, de técnicas más específicas como el estímulo disruptivo, el contracondicionamiento, y otras técnicas cognitivas (desde juegos concretos a ejercicios de agility) a tratar con especialistas.
Por otra parte, todas estas técnicas conductuales se combinan con el empleo de algunos fármacos (antidepresivos, por ejemplo) o de feromonas apaciguadoras. Por supuesto, todo ello debe ser recetado por el veterinario, que tiene que acompañarlo del mayor número de indicaciones posible, para evitar reacciones indeseadas o problemas por el uso y/o combinación indebidos.
Sea como sea, volvemos a insistir en que no hay mejor cura que la prevención: hay que dedicarle todo el tiempo que sea necesario a nuestra mascota. Siendo ella feliz, se evitarán muchos problemas de conducta.

LA COLA DEL PERRO: MOVIMIENTO, SIGNIFICADOS E IMPORTANCIA

Aunque cada vez son más los lugares que prohíben el corte de la cola del perro, todavía son muchas las personas en busca de información sobre los motivos por los que hay tanta controversia al respecto. ¿De verdad puede sufrir mi perro si le corto el rabito? ¿De verdad es tan contraproducente, pese a las ventajas estéticas que comporta? A continuación veremos lo que hacen nuestras mascotas con su extremidad.
La cola del perro:
A falta de un recurso mejor, los perros emplean gestos y movimientos de su cuerpo para hacer saber su estado de ánimo y expresar sus emociones; y de todo su físico, la cola es la parte más expresiva (seguida, por cierto, de las orejas). Prácticamente cada uno de sus movimientos quiere decir algo, ya sea dirigido a nosotros o a otros perros con los que pueda cruzarse o convivir. De ahí la importancia de conservarla, para poder sociabilizarse y no tener problemas de comportamiento con otros de su especie. Es, en definitiva, lo más parecido a la expresión facial humana que el perro pueda tener. Pero además, el movimiento de cola favorece la emanación del olor de las feromonas que nuestros animales tienen en las glándulas anales, otra de las grandes vías de comunicación perruna.
LOS MOVIMIENTOS Y SU SIGNIFICADO:
-Movimiento en círculos. Con este movimiento, el perro indica empatía, jolgorio y ganas de jugar.
-Movimientos rápidos de un lado a otro. Implican agitación, felicidad y alegría, pero también impaciencia y nerviosismo. De hecho y contrariamente a lo que se piensa, en estos casos el perro se debate entre deseo y miedo. Deseo por hacer algo, y miedo de lo que ocurra si lo hace. El ejemplo más obvio lo tenemos en la comida: si ve que su dueño se acerca al bol del que come, en vez de tener la cola relajada, empezará a agitarla, demostrando la felicidad que le genera la ingesta de comida... pero también el recelo ante el ser humano que se la puede arrebatar.
-Movimiento corto y rápido. Sumado a las orejas dobladas hacia atrás y a enseñar los dientes, no hay duda: se dispone a atacar.
-Cola levantada, con la punta hacia arriba. Este es lenguaje 100% perruno: con el rabo totalmente levantado, el animal estámostrando su autoridad. Es el perro dominante, y difícil será que le hagan cambiar de idea.
-Curva levantada pero curvada. Esta posición no tiene nada que ver con la anterior, puesto que de esta manera nuestra mascota está demostrando su confianza y su autocontrol.
-Cola extendida horizontalmente. Quiere decir que el perro está atendiendo a algo que atrae su interés.
-Cola extendida horizontalmente y tensa. En este caso, generalmente acompañado de pelo erizado, la atención se genera por un posible enfrentamiento. Un perro con la cola rígida y horizontal no es que quiera atacar necesariamente, pero no está dispuesto a que nadie invada su terreno ni le cuestione su autoridad. Mejor alejarse.
-Cola baja, alejada de las patas traseras. Significa que el animal está tranquilo, relajado y a gusto.
-Cola baja, cerca de las patas traseras y con ligeros movimientos laterales. Esta es la forma que tiene el perro de mostrar su inseguridad. Está intranquilo y no le gusta lo que tiene delante o a su alrededor; no se fía. Es el paso inmediatamente anterior a la...
-Cola entre las patas. Aquí el sentimiento es de miedo. El animal está muy asustado, con temor a ser agredido. Puede indicar esto, o bien puede indicar sumisión ante el miembro dominante de la manada. Este movimiento en particular es fundamental y se constituye como una de las pérdidas más importantes si se corta el rabo, puesto que colocado entre las piernas hace también de contención de feromonas, impidiendo que se segreguen y por tanto “manteniendo la intimidad” del animal.
¿Y qué pasa si el perro no tiene cola (ni orejas)?
Si el dueño decide amputar dichas partes del cuerpo de su animal, éste puede tener graves problemas ante otros perros. No poder demostrar dominancia o sumisión puede llevar a un enfrentamiento violento puesto que puede ser interpretado como un desafío, y por su parte, un humano tampoco está capacitado para saber si puede acercarse al perro con tranquilidad o es mejor (tanto para el animal como para él) adoptar medidas específicas para una convivencia correcta.

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